3. LOS HISTORIADORES MODERNOS ANTE EL ESCORIAL Y EL TEMPLO DE SALOMÓN (III)
La Ciudad de Dios Mayo-ago 2000

(Extraído, corregido y ampliado de mi artículo «Los historiadores modernos ante las semejanzas entre el templo de Jerusalén y El Escorial», , en La Ciudad de Dios, vol. CCXIII, núm. 3 (septiembre-diciembre 2000), Real Monasterio de El Escorial, p. 1049-1074


Las semejanzas entre el Templo de Salomón y el Monasterio de El Escorial no sólo han sido tratadas por los cronistas del siglo XVI y XVII, sino que los historiadores modernos las han discutido tanto desde el punto de vista simbólico, como desde el punto de vista de la posible influencia del prototipo bíblico en la traza arquitectónica escurialense.

A continuación, y antes de recoger sus opiniones por riguroso orden alfabético, los enumeraremos en función de sus opiniones, para por último señalar también sus opiniones sobre los parecidos entre El Escorial y el Templo de Villalpando. Me gustaría destacar que sólo los muy convencidos, como J.L.Gonzalo, Moya, Taylor y Osten Sacken, han podido elaborar una teoría coherente sobre las influencias salomónicas en El Escorial. El resto, tanto los que están a favor como en contra, se limitan a expresar sus opiniones -o como mucho sus dudas- sobre la importancia del tema, que suele ser el caso de los que han investigado las implicaciones simbólicas del asunto.

Bolita Muy convencidos: José Luis Gonzalo Sánchez-Molero, Luis Moya Blanco, René Taylor, Cornelia Von Der Osten Sacken
Bolita A favor: José Luis Abellán, Luis Arciniega, Manuel Ayllón, Antonio Bonet Correa, Pierluigi Carofano, Fernando Chueca Goitia, John H. Elliot, Juan Eslava Galán, Luis Fernández-Galiano, Juan García Atienza, Ernesto Giménez Caballero, Fernando Marías, Noemí Martínez Largo, Pedro Navascués, Lian O'Conally Paummell Juan Antonio Ramírez, Javier Rivera Blanco, César Ruiz-Larrea, Santiago Sebastián López, la Guía Visual de El País y la revista Geo
Bolita En contra: Juan Miguel Hernández de León, Francisco Iñiguez Almech, Henry Kamen, George Kubler
Bolita Tibios: Fernando Checa, Agustín Bustamante, Jorge Fernández-Santos Ortiz-Iribas, David García López, Antonio Martínez Ripoll

Bolita Y también hay opiniones sobre los parecidos entre El Escorial y el Templo de Villalpando


A favor José Luis ABELLÁN


Catedrático de la Universidad Complutense
"Esta consideración del edificio como microcosmos presuponía una idea previa a la construcción y que esa idea tenía que condicionar la elaboración del diseño. El contenido de esa idea es muy posible que fuera el Templo de Jerusalén, y así lo confirma el historiador por autonomasia del edificio, el famoso fray José de Sigüenza, quien se refiere a El Escorial como "otro Templo de Salomón, al que nuestro patrón y fundador quiso imitar en esta obra". Esta interpretación se confirma si consideramos que Felipe II fue visto en su época como el segundo Salomón".
("La concepción esotérica de San Lorenzo de El Escorial", en El País, p. 25, Madrid, 26 julio 1993)

A favor Luis ARCINIEGA GARCÍA


Profesor del Departamento de Historia del Arte, Universitat de València.
"[...] la aspiración de legitimarse como nuevo Salomón, solicitando para sí el dominio del cristianismo. La voluntad regia de conectar con la dinastía bíblica se manifiesta desde el inicio de la construcción del Monasterio -en la Carta de Fundación y Dotación del mismo, toma Felipe II el título de Rey de Jerusalén- hasta el final de la obra, en 1584, cuando se colocan en la fachada de la iglesia los seis reyes veterotestamentarios del escultor Monegro. Asociación que fue respaldada por diversos tipos de documentos. Por ejemplo tiene resonancia en la reconstrucción del Templo de Salomón llevada a cabo por Prado y Villalpando.
El Escorial aparece en un momento de gran difusión de los tratados arquitectónicos y de estudios de arquitectura bíblica. La arquitectura que perseguía el arquetipo de la perfección encuentra una vía en el estudio de las medidas dadas por Dios a Noé para fabricar l nave, a Moisés para el Tabernáculo y a Salomón para el Templo, así como en la visión de Ezequiel del templo divino, puesto que lo proyectado por Dios no podía ser más que perfecto [...] La reconstrucción del templo salomónico es posterior a la finalización del Monasterio, sin embargo presenta grandes semejanzas que pueden explicarse por la estrecha relación existente entre Herrera y Villalpando. El vitruvianismo sacralizado en El Escorial recoge el testigo de la construcción salomónica; conectándose Felipe II y su Monasterio con la tradición bíblica adquieren un carácter de divinidad que los legitima [...] Es difícil delimitar hasta qué punto los modelos bíblicos están presentes en la ideación de la construcción, pero lo indiscutible es su uso "a posteriori" para destacar la figura de Felipe II y de su obra arquitectónica."

("El Escorial y la Torre de Babel", en Ars Longa. Cuadernos del Arte, III, pp. 20 y 27, Valencia, 1992)

A favor Manuel AYLLÓN CAMPILLO Correo electrónico (Madrid, 28.10.1952)


Manuel Ayllón Comenzó estudios de Bellas Artes en 1968. Titulado por la ETSAM en junio de 1975, fue becario del Programa de Formación de investigadores de CSIC bajo la dirección de D. Fernando Chueca Goitia. Fue nombrado Consejero Delegado del Consorcio Urbanístico del Pasillo Verde Ferroviario (CUPVFM) en junio de 1989. Se le ha considerado uno de los grandes maestros del urbanismo moderno y social. Actualmente es arquitecto en ejercicio liberal en "AyF. Arquitectos".

Aparte de por su aparición en numerosas tertulias radiofónicas, es muy conocido por su faceta de novelista. Recientemente prologó el Best Seller «Conspiración», sobre el mundo de Goya (ed. Akal) de Lian O'Conally Paummell, y ha publicado una novela sobre Felipe II y el asesinato de Escobedo que trata muy directamente sobre la relación de El Escorial con el Templo. Mi artículo publicado en la revista del Colegio de Arquitectos ha podido contribuir modestamente a su magnífica prosa histórica, especialmente al vibrante enfrentamiento entre el rey y su arquitecto por las trazas de El Escorial. Es también un gran experto en la relación entre la masonería y la arquitectura.


Colaboraciones en este site: 1) El Primer Templo 2) Hiram, el arquitecto del Templo
"Cuando los jesuitas Jerónimo Prado y Juan Bautista Villalpando dibujan en Roma su concepción del Templo, en 1595, como De Postrema Ezechielis Prophetae Visione, y Juan Bautista de Toledo, primero, y Juan de Herrera, después, lo construyen, inspirándose en esos dibujos, para el Rey Felipe II, está permitiendo a éste interpretar el papel de Rey del Mundo, en un traslado de papeles con respecto al rey Salomón [...] Es evidente que, cuando Felipe II encarga a Juan Bautista de Toledo las trazas de El Escorial y financia los dibujos de Villalpando, no está procurando la reconstrucción arqueológica en el real sitio del Templo de Salomón, sino procurando, como buen esotérico, utilizar esa excusa -ni siquiera expresa- para procurarse un «centro» (axis mundi ), en la vía de las más acrisoladas tradiciones herméticas, desde donde establecer su figura como Rey del Mundo. Por ahí iban los trabajos de este rey que se veía a sí mismo como un nuevo Salomón, por ello su mecenazgo a arquitectos, magos, alquimistas y astrólogos y, también por ello, su peculiar conducta como celoso guardián de la ortodoxia canónica de la que se convierte en capitán al establecer la Inquisición como represora de unas conductas que, en privado, fomenta y protege. Otra vez la conducta dual entre lo exotérico, o conducta profana y pública, y lo esotérico, o afición particular por lo secreto, heterodoxo e iniciático. Por ello el cristianísimo rey no tendrá empacho en presidir los autos de fe en que mueren judíos y herejes mientras después y en su gabinete despacha con cabalistas hebreos o recibe al heterodoxo Arias Montano del que es mecenas. A su vez no es casual tampoco que entre los bienes de Juan de Herrera -su arquitecto-, censados a raíz de su muerte, los textos de magia y alquimia fueran muchos de los de entre su amplia biblioteca, donde Raimundo Lulio ocupaba un importante lugar junto con trabajos de cifra y numerología, algo clásico, en los textos de referencia de aquél que está en la segunda vía, y a la que llega desde la arquitectura como práctica civil pública. Y todo ello en el entorno de un edificio, como El Escorial, construido como una imago de aquel viejo Templo donde, aún hoy y ahí, el patio de los Reyes da acceso a la basílica que como nuevo Santo de los Santos, sea el centro de un poder sobre el mundo que el nuevo rey universal, así se ve a sí mismo Felipe, ejerce desde las dos manos, la derecha y la izquierda."
El mito de Hiram o el problema del Templo, pp. 46, 50-51, en Arquitecturas. Papeles Críticos sobre el oficio más antiguo del mundo, Editorial Noesis, Madrid, 1996.
"Sólo un par de cascabeles y una mesa componían el atavío mobiliario de la pieza, desdé la que, sin embargo, se contemplaba, a través de su oratorio un fastuoso escenario de riqueza y poder: el altar mayor de la gran basílica se ofrecía como fondo magnífico al austero apaño del lecho de dolor donde yacía el Rey. La modestia de la estancia se engrandecía así con el esplendor del espacio litúrgico su verdadera casa la casa del nuevo Rey Salomón. [...] No hace [Herrera] más que alimentar los sueños de gloria de don Felipe convenciéndolo de ser el más poderoso monarca que los tiempos hayan conocido desde el mismísimo rey Salomón.

Ipso, tantummodo ipso, Novum Templum exstruendus erat, quam ob rem ipse potens facturus esset et, eius gratia, Philippus II novus Salomon Rex [él, y sólo él, consegiría construir el Nuevo Templo y por eso sería poderoso. Felipe II sería un nuevo Rey Salomón gracias a él.] [...] «Nuestro rey es el nuevo Salomón y a él corresponde unir el mundo bajo una sola religión y una sola Corona»

«Las piedras que están aquí duermen, están tranquilas, ya han pasado su dolor [...] he dispuesto que la piedra se labre en cantera y la traigan ya tallada. Con ello se tienen varias ventajas, y no es el silencio la menor de ellas»

Entonces me mostró un libro, De res salutae monumenta, donde, bajo la firma de Benito Arias Montano se veía al rey Salomón estudiando en un plano las trazas del Templo de Jerusalén. Cuál no fue mi sorpresa al ver que la cara de Salomón era la de nuestro rey don Felipe y que los planos del Templo eran los de El Escorial que había dibujado Herrera y que yo había visto poco antes en el gabinete de dibujo que estaba a mis espaldas.
-¿Y cuál es ese papel especialísimo de nuestro Rey? -pregunté intrigado.
-Has de saber, Diego amigo, que el rey Felipe es el nuevo Salomón, hijo del nuevo rey David que fue su padre el difunto césar Carlos -dijo con un extrano brillo en los ojos-. Por ello mi obra no es de arquitectura, aunque así lo parezca ante todo el mundo. Mi trabajo forma parte, y no menor, de un proyecto político: la construcción del Templo para el nuevo orden de los tiempos, y en esa misión la arquitectura no es más que un mero instrumento, bien que majestuoso. Soy arquitecto en la tarea de la fundación del tercer Templo, del templo soñado y prometído, y esa es una tarea polítíca. Tal edificio será el altar del nuevo tiempo, del tiempo del poder de Felipe II como Rey del Mundo, el monarca que ponga fin a la edad de las guerras y del pecado. El Escorial no es un edificio, es un símbolo, el símbolo del poder absoluto, del poder del Rey que sabe el nombre de Dios y por ello oficia ante Él en mayor proximidad, que la del Sumo Sacerdote. Por ese poder y el uso de ese instrumento Felipe acabará con la herejía luterana, con los mahometanos y con los demás infieles y unirá todas las coronas bajo un único cetro, realizando así el sueño de la Roma cristiana y señora del mundo que ni Carlomagno ni el emperador don Carlos alcanzaron a ver conformado. Felipe continuará la obra de su padre y la llevará al cumplimiento de la profecía y yo soy su hombre en ese proceso tan singular. ¿Comprendes ahora que en este momento histórico de responsabilidad, ante el destino que nos marcaron los sueños de Ezequiel, no puedo flaquear en mi tarea?

-Herrera, he estado estudiando estos dibujos de Palladio para la Basilica y creo que tú también deberás estudiarlos. Me interesa su solución de la nave; creo que el edificio ganaría en dignidad trabajando la planta como cruz romana y haciendo larga la nave principal. Lo he hablado con Benito Arias y él también cree que debe ser así. ¿Tú qué piensas?
-Señor, vuesa merced sabe lo que creo al respecto. Desde que Villalpando os trajo sus dibujos no creo que haya habido mejor criterio para construirlo que el profeta Ezequiel, durante su exilio en Babilonia, soñó por obra de Nuestro Señor y que el Concilio de Trento define como verdadero. El sueño de Ezequiel, que es la Palabra del Señor, bien claro dice que el Templo será cuadrado, de quinientos codos de lado y ambos iguales. Es cosa de judíos y protestantes esforzarse en desear la nave basilical, por cuan así se acercan al templo de Herodes y al primero de Salomón.
-Herrera, tú sabes que Dios no puede idear dos cosas diferentes para el mismo edificio y, como dice Arias Montano, los tiempos construidos, el de Salomón y el de Herodes, que fueron ciertos no eran como Ezequiel sueña, y por ello hay que entender esa vision como una referencia ideal que hace a un edificio suntuoso para manifestar el poder de Yahvéh. Dice Arias que las medidas del templo soñado no son más que complementos a considerar para, reconstruir el templo de Herodes, el verdadero Teplo.
-Señor -dijo Herrera indignado-, ¡esas son mentiras de marranos y luteranos... y también de muchos jesuitas! Cuando me hice cargo de las obras conseguí corregir, gracias a vuestra venia, los graves errores que se contenían en las trazas ya cimentadas. Vuestros anteriores arquitectos, usando textos bíblicos falsos y judaizantes, os hicieron creer que era bueno lo que os proponían porque os escondían su verdadera fuente: el Libro de las Medidas de la Misnah y los repugnantes escritos del incierto Flavio Josefo. Por gracia de vuestro permiso paré todo eso y suprimí las torres centrales y las del presbiterio y modifiqué la planta de la nave para cerrar el cuadro con la Biblioteca. Las dos torres hacen el signo de Jakim y Boaz, y ello en recuerdo necesario a las dos columnas del pórtico de la entrada del verdadero Templo. Vos sabéis mejor que yo que las cosas han de ser así. Hacer caso a Arias y a su templo de Herodes, la obra de un infame servidor de Roma, no es mas que perseverar en su empeño de postergar vuestro poder. Trento lo ha dicho: ¡el Templo es cuadrado, es mágico y pertecto! Es sueño de razón y Dios lo dictó a Ezequiel para que el nuevo pueblo elegido recobrara su poder cuando un monarca sabio hiciera real lo que entonces dispuso. ¡Vos tenéis la obligación, y permitidme en mi modestia que os la recuerde, de conducir al mundo hacia ese destino, y ello nos obliga a todos a seguir el dictado de la profecía!
El Rey escuchaba callado. Miraba a Herrera tan fijamente como tenía costumbre, pero Herrera le correspondía con una mirada más encendida aún que las que nunca había visto en mi amigo. Era una pelea silenciosa entre dos espíritus, uno que se sabía poderoso por su influencia y el otro que no lo era tanto pese a su apariencia, pues no de otra manera se podía entender el atrevimiento de Herrera con el Rey.
-¡Esto es basura que atenta contra vuestra dignidad y nuestro proyecto! -continuó Herrera arrojando los dibujos al suelo ante la mirada imperturbable del Rey Sólo un reflejo de miedo descompuso su gesto un brevísimo instante. Haciendo un esfuerzo por calmarse, Herrera miró fijamente a don Felipe y prosiguió-: Los amigos italianos de Prado, ese jesuita traidor, vuelven a la carga con sus visiones judaizantes. No habéis de preocuparos por eso, señor. Vuestro poder es mayor que el de esa compañía de curas que fundó el vizcaíno de Loyola y que bien infestada está de judíos y de herejes encubiertos. Recordad desde ahora que siempre servirán antes al Papa que a vos, y de sobra sabéis que el sumo sacerdote también se enfrentó a Salomón por la construcción del Templo. También los levitas temieron de Hiram, el arquitecto de Salomón, como ahora los jesuitas temen de nosotros, vuestros más fieles servidores. -Herrera se iba excitando otra vez mientras don Felipe lo escuchaba con toda atención, con la boca ligeramente entreabierta y sus ojos azules perdidos en la nada-. ¡El Rey Salomón prevaleció sobre el sumo sacerdote al igual que vuestra corona estará más alta que la de Roma! Confiad en mí y en mis amigos, porque nuestra vida y nuestras artes están al servicio de vuestros designios y nada faltará para que se concluya... ni siquiera oro, por mucho de él que necesitéis para pagar las obras y reducir a los que se os resisten.
-Bien sea, Herrera -respondió el Rey recuperando la habitual inexpresividad de su rostro-. Sigue con tus trazas y apareja con presteza solución cumplida a las obras necesarias. Es menester que termines esa basílica, pues en ella está el centro del poder de esta fábrica. ¡Y date prisa!

«Algunos le decimos a Felipe que él es el nuevo Salomón y él se lo cree; se lo cree tanto que incluso juraría bajo tormento que a él, y sólo a él, le corresponde ese destino mesiánico» [...] «está convenciendo al Rey de que tal palacio, o monasterio, o lo que sea, es ni más ni menos que el nuevo Templo de Salomón, símbolo del poder universal de don Felipe y de su triunfo sobre infieles y herejes» [...] «Herrera tiene razón al adularte diciendo que si él [Carlos V] fue el nuevo rey David, creador de un imperio al unificar las tribus de Israel, tú eres el nuevo rey Salomón, y a ti te compete formar un imperio aún mayor y mantener en él la paz que aún no tienes en tus tierras» [...] «El nuevo rey Salomón está llamado a ser instrumento del poder divino, y por ello no ha de extrañar que Dios ponga en sus manos un instrumento que antes no había puesto en manos de otro» [...] «Todo celebra el nacimiento de un nuevo tiempo. ¡Por fin se levanta el tercer Templo y con él el principio de nuestro poder!»

-Benito, yo también te tengo aprecio pese a no estar de acuerdo contigo en muchas cosas -volvía a ser el zorro seductor que yo bien conocía-, y por eso te ruego que no te dejes engañar, te ruego que vengas con nosotros y seas principal en nuestras filas. Ven a fundar el nuevo Templo conmigo y mis canteros. ¡El verdadero imperio está en esta fundación!
-También en eso te equivocas, Juan. No estáis construyendo el tercer Templo en El Escorial, ni Felipe es el nuevo rey Salomón. -La voz de Arias Montano resonaba ahora en la estancia con un eco solemne que nos hacía a todos escucharle con la máxima atención-. El tercer Templo no se profetizó para ser construido con piedras ni maderas. La profecia de Ezequiel, con la que tú obras para construir esta casa, no es más que eso, una visión, una alegoría, un discurso simbólico, no las instrucciones para una obra en el tiempo y en el espacio. Ezquiel no propone en su sueño una visión profética que sirva, stricto sensu, de modelo a posteriores constructores. Lo que hace Ezequiel es proponer un modelo espiritual. El profeta anuncia el tiempo de las postrimerías y lanza unas claves de interpretación de contenido simbólico que más bien se refieren a la naturaleza de las relaciones entre los grandes conceptos, Divinidad, Sabiduría, Culto y Oración, que están en el fundamento de las relaciones de los hombres con Dios. Para Ezequiel, su templo es un escenario espiritual, no físico; es una tabla de referencias que hace a la jerarquía de las cosas y establece un sistema de equivalencias. El modelo de Ezequiel, que tú persigues pero no sabes interpretar, cuenta otras cosas, habla de la primacía de Dios, sobre los hombres, habla de la Sabiduría como medio para llegar a Dios. Los apologistas del Templo ideal que han entendido la visión en toda su hondura hablan de él como un edificio circular rematado con cúpula por cuanto lo que es esférico es más que perfecto y todo dista igual del centro, el punto de lo Absoluto. Quienes han entendido el discurso han sabido que la Sabiduría permite viajar del borde al centro y por ello han remedado la interpretación en clave de correcta interpretación analógica y simbólica. ¿Qué representa sino Santa Sofía, en Constantinopla, o la mezquita de Omar en Jerusalén, erigida sobre las ruinas del verdadero Templo de Salomón? Tú, sin embargo, propones una equivalencia perversa. Tu traza cuadrada en la basílica representa algo que no es divino; tú quieres la primacía absoluta del poder real y temporal sobre todas las cosas; tú estás engañando a don Felipe haciéndole creer que está llamado a ser el Rey del Mundo, cuando en verdad sólo es el soberano de uno de los reinos de la cristiandad, muy poderoso sin duda, pero tan efímero como todos los que en el mundo han sido.
-Señores, basta ya de charlas y teorías -Escobedo volvió a inte- rrumpir la conversación-. No estamos aquí para que ustedes discutan cuántos pies de largo o cuantos codos de ancho deben tener las construcciones de El Escorial. Aquí hemos venido por un asunto mucho mas grave a mi juicio. Herrera debe poner fin al experimento, y si no... habrá de atenerse a las consecuencias -concluyó amenazador. [...]
-Tu habilidad como arquitecto está ya más que demostrada y no necesitas navegar por aguas tan turbias como las que te ha descubierto Fioravanti. La excelencia de tu mejor obra no debiera quedar preñada por la muerte que hoy se alberga debajo de ella. Piensa que yo también he venido aquí a colaborar en un gran proyecto, como tú, y que nuestra tarea en esta obra conduce a la construcción de un aparato de conocimiento y no a la construcción de un símbolo siniestro.

«Felipe II ha creado un mundo de falsedad sobre el que se alza su figura disfrazada de rey Salomón [...] La noche de ese día señalado, cuando todos hubieran abandonado la celebración oficial, Herrera y los maestros canteros enterrarían su última piedra, la piedra negra. A tal fin decidieron donde debían hacerlo. Herrera les explicó que al igual que el edificio sería siempre obra del Rev, ellos debían señalar para los tiempos venideros su trabajo en tal obra, de manera que aquella piedra negra del maestro quedara para la posteridad como su firma en la construcción. La enterrarían en el Templete que se alzaba en el centro del Patio del Monasterio, en mitad del claustro grande, debajo de los cuatro Apóstoles y en medio de las fuentes que brotaban de dicho templete a imagen de los cuatro ríos que salen del Paraíso. Así lo hicieron. [...] Se levantó de la mesa y se acercó a la ventana. Desde allí dominaba el claustro del Monasterio, en cuyo centro se hallaba el Templete. A los monjes nunca les gustó. Decían que era profano y ajeno al recogimiento propio de su regla, que un patio con fuentes y parterres era impropio de la orden jerónima. Nunca sabrían que a sus pies, entre los Evangelistas, en el corazón mágico de España, dormiría para siempre el oro del arquitecto, la piedra del diablo.»


La piedra del diablo, pról. de Lian O'Connally Paummell, pp. 7, 133-134, 143 [363], 146-148, 153-154, 156-157, 163, 188, 235, 271-275, 353 y 359-360, Foca, Madrid, 2001.

A favor Antonio BONET CORREA


Dr. Arquitecto, profesor de la Escuela de Arquitectura
"Respecto al Templo de Salomón, el templo de los templos, para el cristiano la culminación de toda la arquitectura, existe una importantísima referencia. El jesuita Juan Bautista de Villalpando publicó en Roma una reconstrucción ideal del Templo de Salomón. Villalpando, discípulo de Herrera, toma como modelo El Escorial, edificio con el que ya el Padre Sigüenza había establecido el parangón".
(Monasterios reales del Patrimonio Nacional, p. 43, Patrimonio Nacional - Lunwerg ed., Madrid, 1988)
"Felipe II, monarca que por su sabiduría y prudencia era calificado por sus contemporáneos de «nuevo Salomón» [...] El Templo de Salomón, por su planta y alzado, tal como lo imaginaron, ofrece gran paralelismo con el monasterio-palacio-panteón construido por Felipe II en la sierra madrileña. El clasicismo herreriano de las ilustraciones diseñadas por Villalpando es la prueba palmaria de la identificación ideal de ambas excelsas construcciones, conceptualmente consideradas como emanaciones de una idea absoluta de lo arquitectónico [...] El interés de Felipe II, muy enterado de arquitectura y mecenas artístico, por un libro que era como el reflejo de las ideas fundamentales de El Escorial, Octava Maravilla del mundo y remedo del Divino Templo de Salomón".
("La construcción ilusoria del Templo de Salomón", en ABC, p. 151, Madrid, 31 octubre 1991)

¿A favor? ¿En contra? Agustín BUSTAMANTE GARCÍA Correo electrónico


Profesor de Historia del Arte, Universidad Autónoma de Madrid, Facultad de Filosofía y Letras, Departamento de Historia y Teoría del Arte. Escribió su tesis doctoral sobre Valladolid, dirigida por Juan José Martín González. Vallisolitano militante, ha escrito un monumental trabajo monográfico sobre El Escorial, de la arquitectura y ornato del monasterio, realizado tras diez años de trabajos en el mismo.

Prof. Agustín Bustamante

"El primer testimonio legendario fue la equiparación de la fundación filipina con el Templo de Salomón. Este punto, complicado ya en su época, ha acabado siendo uno de los aspectos más distorsionado de la leyenda escurialense. [N. 14: El asunto de El Escorial y el Templo de Salomón, vínculo establecido ya en el siglo XVI, adquirió un sesgo pecularisimo a partir del estudio de R. Taylor]. Hay un dato incontestable que establece un vínculo entre Felipe II y su Monasterio de San Lorenzo el Real y Salomón y su Templo de Jerusalén: los seis Reyes de la Basílica [...] desde luego, las figuras no estarían en tan importantísimo lugar si el Rey Prudente no hubiese decidido que se hiciese y colocaran allí. Constatamos el hecho pero se nos escapan sus razones profundas, ya que no hemos encontrado información sobre el mismo [...] La nueva idea, que se sumaba a todo lo existente, sólo requería una vestimenta, unas actuaciones puntuales sobre la superficie [...] La idea de establecer explícitamente un vínculo entre la Basílica del Escorial y el Templo de Salomón ha de ser posterior a la traza de la fachada de Juan de Herrera. Ello nos lleva a considerar que tal concepción deberá surgir desde 1577. No existe, en toda la documentación conocida por nosotros, la menor referencia a este punto. Lo cual nos induce a pensar que tal noción no arrancó ni del Rey, ni del círculo de la Corte, ni del "estudio" de arquitectura dirigido por Juan de Herrera, ni del círculo escurialense, ya de la Congregación, ya del Prior y el Convento. La nueva idea procedía de Arias Montano [...] La fundación de Felipe II no era la imitación del Templo de Salomón, ni mucho menos pretendía superarlo. No existe una relación causa-efecto entre el desaparecido edificio bíblico y la obra española. Lo que une a las dos fábricas es la idea de lo perfecto, captada en la imitación de la naturaleza, creada por Dios, y reflejo de sí mismo; y todo ello dirigido a exaltar, a honrar al mismo Dios [...] San Lorenzo el Real de El Escorial no era otro templo, sino un edificio como el Templo de Salomón [...] este borrador del biblista [las inscripciones de los Reyes de Judá de Arias Montano] perdiéronse todavía en vida de Felipe II sin quedar memoria de él. Caso sospechosísimo, que nos inclina a considerar, que la oposición a Arias Montano y a su idea de un "Escorial bíblico", un "Escorial Templo de Jerusalén", era tan fuerte, que aunque hubo que aceptar la incorporación de los seis Reyes judíos en la faz de la Basílica, logró frenar las inscripciones, acaso por excesivamente claras [...] La equiparación en ideas y comportamiento de El Escorial y las fábricas divinas veterotestamentarias, que Benito Arias Montano veía en el proyecto de Felipe II. que se recoge en la Historia de fray José de Sigüenza, que el rey Prudente aceptó, quedando todo ello plasmado en los seis reyes de la fachada de la Basílica, fue un significado nuevo, añadido a los preexistentes con los que se conformó el edificio. Este último, además, no necesitó, ni podía, alterar la estructura arquitectónica [...] Los contactos con el Templo de Jerusalén se forjan en la década de los setenta, a partir de 1577, con la llegada de Arias Montano a la fábrica en obras; no afecta ni a la estructura arquitectónica, ni a las funciones que cumple la edificación, sino que cristaliza en la escultura y, como una máscara, se coloca sobre el marco arquitectónico [...] La Octava Maravilla, al convertirse en Única, se metamorfoseaba, no en el nuevo Templo de Salomón, sino en el Castillo de la Fe contra la Herejía".
(La Octava Maravilla del mundo, estudio histórico sobre El Escorial de Felipe II, pp. 636-647, Madrid, Alpuerto, 1994)
"La pintura estaba al servicio de la devoción y de la Historia Sagrada según la entendía Felipe II. Pero tanta perfección supo valorarla Arias Montano, que convenció al rey para hacer de la Basílica la expresión de un nuevo Templo de Salomón, colocando en su fachada las seis efigies de los reyes de Israel al tiempo que otros definían al Monasterio de El Escorial como la Octava Maravilla del Mundo".
("El monarca de las artes", en Historia 16, nº 270 (oct. 1998), p. 40, Madrid)
Felipe II y el arte de su tiempo "Pero tanta perfección supo valorarla Arias Montano, que convenció al Rey para hacer de la Basílica la expresión de un nuevo Templo de Salomón, colocando en su fachada las seis efigies de los reyes de Israel al tiempo que otros definían al Monasterio de El Escorial como la Octava Maravilla del Mundo. [N. 25: Cfr. Cabrera de Cordón [sic], L.: Felipe II, II, pp. 386-390. «El de San Lorenzo aumentó su reputación en toda la redondez de la tierra, como la de Salomón su templo, mayor cerca de los extraños, que alababan su piedad, religión y prudencia, en que de razón congruente eceden los reyes a los demás hombres, pues entre tantos fueron escogidos de Dios para ser gobernadores dellos»]".
("La arquitectura de Felipe II" en Felipe II y el arte de su tiempo, p. 504, Madrid, Fundación Argentaria, nº 8, 1998)

(Ver también artículo a favor con Fernando Marías)

Tibio Tibio Fernando CHECA CREMADES D. Fernando Checa


Profesor de Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid. Actual director del Museo del Prado, comisario de la exposición "Felipe II, príncipe del Renacimiento" (1998) y uno de los mayores expertos del Renacimiento español y de Felipe II. Si bien no parece creer que la traza de El Escorial estuviera influida por la del templo hierosolimitano, sí constata el simbolismo adherido al edificio y al mismo rey, y sobre todo su presencia panegírica en las crónicas posteriores.
"Es en este contexto de desmesuradas aspiraciones en torno al significado del edificio done se sitúa la polémica acerca del sentido salomónico del monasterio [...] Pues, como en el monumento de Jerusalén, en el levantado en las cercanías de Madrid se pretendió crear una arquitectura perfecta, una estructura santa que sacralizara, desde el punto de vista cristiano, alguno de los dogmas intocables de la estética vitruviana [...] Pero desde nuestro punto de vista no nos interesa tanto el seguir los pasos de esta discusión, sino simplemente el señalar que la misma -es decir, la relación o no de El Escorial con el Templo de Jerusalén- ha influido en la imagen y en las interpretaciones historiográficas del mismo a lo largo de los siglos."
("Fortuna e infortunios de un edificio", en El Escorial, biografía de una época. La historia, p. 348, Madrid, MEC, 1986)
"Aunque sobre la idea de comparar el templo de Jerusalén con el Monasterio de El Escorial se ha fantaseado mucho, sí es cierto que desde los últimos años de su vida Felipe II patrocinaba una empresa editorial como la llevada a cabo por los padres Prado y Villalpando en Roma."
(Arquitectura del Renacimiento en España, 1488-1599, parte tercera: "El estilo clásico, 1564-1599"; con Victor Nieto y Alfredo J. Morales, Madrid, Cátedra, 1986)
"Si un rasgo caracteriza su protección de las artes es el de cristianización de la Antigüedad y la sabiduría del pasado. Así fue percibido ya por sus contemporáneos, quienes comenzaron a calificarle al final de su reinado de nuevo Salomón [...] aparecían teatros [en la entrada a Bruselas, en 1549] con representaciones de la Biblia o espectáculos en los que figuraba la relación de Felipe con Salomón, que más adelante se convertirá en tópica [...] Los arcos triunfales le recordaban de continuo la grandeza de su estirpe y especialmente la de su padre el Emperador a través de las consabidas alusiones a Hércules, a la historia de Salomón y David [...] El tema sucesorio se convierte en uno de los favoritos de estas entradas; y su ejemplificación a través de la historia de David y Salomón es de las más frecuentes.

Es aquí donde aparece la alusión salomónica [en Excelencias de la Monarquía..., de López Madera, 1597]. El rey de la Biblia es considerado como el personaje sabio por excelencia y es continuamente comparado con Felipe II. Según López Madera fue Salomón quien dijo que el rey justiciero y sabio debía estar armado [...] de igual manera, el cuadro de Lucas de Heere que representa a Felipe II como Salomón es el mejor ejemplo que poseemos de esta idea del rey como Sabio y Justiciero [...] La Reina de Saba, que preside un cortejo que ofrece obsequios a Salomón, quizá simbolice a los territorios bajo el dominio hispánico, representado en la figura real del Felipe II-Salomón.

A lo largo de los años de la construcción no sólo comenzó a elaborarse una mitología en torno al mismo (que lo consideró como la «Octava maravilla del mundo» o un nuevo «Templum Salomonis»), sino que además el programa fue adquiriendo una complejidad cada vez mayor [...] Es éste uno de los temas habituales de la discusión historiográfica en torno al edificio, para el que se han señalado los más diversos orígenes: el Templo de Salomón, la arquitectura hospitalaria española e italiana, el templo de Diocleciano en Spalato, el convento de los benedictinos en Catania... Pero el precedente más inmediato y que probablemente Felipe II y sus arquitectos tuvieron en cuenta debió ser la arquitectura monástica medieval.

Fue a través del propio lenguaje arquitectónico como procuró cristianizar una cultura que, como la renacentista tenía tantos vínculos con el mundo de una Antigüedad anterior a la llegada santificadora de Jesucristo. Es desde este punto de vista desde el que hay que comprender escritos como el Discurso de la figura cúbica de Juan de Herrera, o el tratado sobre el Templo de Salomón que escribirán bajo los auspicios reales, los jesuitas Prado y Villalpando, así como la polémica salomonista entre éstos y Arias Montano [...] y no duda [el padre Sigüenza] en comparar la imagen de Felipe II que estuvo en «alta meditación y en un éxtasis soberano» durante la misa, con «otro Salomón», dando gracias a Dios por haberle permitido ver acabada la grandiosa fábrica de la Basílica [...] Frente al sentido salomónico que adquieren otras partes del edificio -como la fachada de la Basílica o las pinturas al fresco de la Celda del Prior-, o la importancia de los elementos del Antiguo Testamento, los aspectos de la teología católica contrarreformista predominan en este importante espacio [el claustro grande] [...] La Celda Baja del Prior, alrededor de la escena del Juicio de Salomón, obra de Francisco de Urbino [...] alude a un tema capital para la comprensión de El Escorial como es el de la Sabiduría asociada con Salomón, que ahora no se refiere tanto a Felipe II como a la sapiencia que debía adornar al prior que habitaba esa celda [...] La referencia a la Sabiduría se complica con la aparición [de un cuadro en esa misma habitación] que representa a un sacerdote del templo con un niño[...] Llama nuestra atención la presencia de elementos iconográficos vinculados al Antiguo Testamento. Recordemos que el elemento central es el Juicio de Salomón y que en algunas de las pequeñas figurillas que acompañan al conjunto es manifiesta la presencia de sacerdotes del Viejo Templo [...] Comenzaba entonces el mito y la leyenda -de diversos colores según el autor y la época- del Rey Prudente, del nuevo Salomón que encarnaba uno de los momentos estelares de la historia europea.

Además, ésta [la imagen alegórica del monarca] cumple con el requisito de estar basada en la religión cristiana (otra vez la cristianización de la Antigüedad, mediante el recurso de la retórica cristiana), ya que este «retrato digno» no es otro que el de «Salomón, aquel celebratísimo Rey, con quien lo comparo, y aun con un Plus Ultra, diciendo Ecce Plus quan Salomon hic. Mira a éste, más que Salomón» [...] fray Alonso establece una serie de similitudes entre David y Carlos V y Salomón y su hijo Felipe [...] como es lógico, la comparación con Salomón culmina con una referencia a El Escorial, en la que se establece un claro paralelismo entre el edificio y las maravillas del mundo [...] En el sermón predicado por Lorenzo de Ayala en Valladolid, a la vez que se recurre una vez más al tópico de la comparación entre Carlos V y David [...] El edificio y su promotor fueron objeto de intensas discusiones y múltiples interpretaciones. El coste de las obras, [...] su relación con el Templo de Salomón."


(Felipe II mecenas de las artes, pp. 14, 81, 82, 202, 208, 267, 297, 356, 363, 441, 452 y 461 Madrid, Nerea, 1992). Premio al Libro Mejor Editado en 1992 y premio Nacional de Historia 1993.

A favor Pierluigi CAROFANO


"Osten Sacken señala el intento de comparar a Felipe II con el rey de Israel, fundador del Templo de Jerusalén, de igual modo que Felipe II habría fundado El Escorial. Tal artificio retórico permitía atribuir al rey español cualidades universalmente reconocidas a Salomón, recordado en la Biblia como rey pacífico, sabio, dedicado al buen gobierno y al aumento de las riquezas de su reino, dotes todas ellas que cualquier soberano debría poseer [Primer Libro de Reyes, III, 1-14]."
(Pierluigi Carofano, "Francisco da Urbino y la decoración de la celda del prior", en Los frescos italianos de El Escorial, coord. Mario Di Giampaolo, p. 99, Electa, Patrimonio Nacional, Madrid, 1993)

A favor Fernando CHUECA GOITIA (Madrid, 1911-2004)


Dr. Arquitecto. Acabó la carrera de Arquitectura en Madrid, en 1936, orientándose hacia la investigación. En 1947 publicó Invariantes castizos de la arquitectura española, a los que siguieron La catedral de Valladolid (1947), La arquitectura del siglo XVI (1953), Andrés de Valdelvira (1954) y muchos otros. Como arquitecto cabe mencionar la Casa de las siete chimeneas (Madrid), el Zoco de Alcazarquivir (Marruecos), el Pueblo Español (Mallorca), sus diferentes proyectos para la ampliación del Museo del Prado o la terminación de la catedral de la Almudena en Madrid (1950-93). Catedrático de Historia del Arte y de Historia de la Arquitectura de la Escuela Superior de Arquitectura (Universidad Politécnica de Madrid), Académico de la Historia y de Bellas Artes. Decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, al que salvó en la peor crisis de su historia gracias a su talante liberal.
    Fue uno de los mayores expertos en El Escorial, y de los pocos investigadores (junto con Zuazo y Javier Ortega) que se han atrevido a proponer una tesis arquitectónica original (no púramente simbólica) sobre el origen y la evolución de la traza escurialense.

D. Fernando Chueca      Hipótesis morfogénica

"Deja solo resplandeciente el templo, santuario de la divinidad, pero no asamblea de los fieles. Una vez más, Felipe II se incorpora a la tradición más arcaica, más cerca del Templo de Salomón que de la asamblea de Cristo."
(Casas reales en monasterios y conventos españoles, p. 135, Madrid, Xarait, 1982)
"Miraba por una parte al pasado más remoto, incluso a esa reconstrucción del Templo de Jerusalén, que tanto le sedujo [...] Después de la cautividad de Babilonia, la profecía de Ezequiel era el anuncio de del futuro Reino de Dios. Después del gravísimo cisma de la Reforma luterana, El Escorial era la visión ideal de la iglesia restaurada[...] Los seis reyes simbolizan la restauración del Templo por antonomasia y todos ellos, monumentales y fastuosas, están allí porque todos ellos tuvieron parte en la edificación o restauración del Templo de Jerusalén. No es pues su presencia una glorificación de la monarquía hebrea sino de la Casa de Dios [...] Lo importante es que Felipe II tenía la conciencia íntima de estar resucitando el Templo de la Antigua Ley [...] "
(El Escorial, piera profética, pp. 11, 19 y 36, Madrid, Instituto de España, 1986)
"Quiere reencarnar la ley mosaica manteniendo el espíritu arcaico de los Reyes de Israel. Góngora le llamó Salomón II, y el Monasterio participó de las ideas del padre Villalpando, de su reconstrucción del Templo de Salomón, tal y como aparece en su libro sobre las Profecías de Ezequiel. En la fachada principal del templo, en lugar de otras imágenes, Felipe II colocó las estatuas monumentales de seis Reyes del pueblo hebreo."
(Historia de la arquitectura occidental, t. V: Renacimiento, p. 271 y 277, Madrid, Dossat, 1988)

A favor John H. ELLIOT


"Pero ¿cómo podía saber Villalpando cómo era el Templo de Salomón? Lo sabía porque había visto algo muy similar, ya que la planta del Templo de Salomón se asemeja enormemente a la de El Escorial. La similitud no puede sorprendernos, ya que Villalpando era alumno de Juan de Herrera [...] Al tomar El Escorial como modelo, Villalpando está honrando a su maestro [...] No es seguro si el mismo Herrera concibió El Escorial como una versión moderna del Templo de Salomón, y ello ha sido ampliamente debatido. Pero una vez construido no podía escapar a la comparación, y se da el caso de que Fray José de Sigüenza, el gran historiador contemporáneo de El Escorial, dedica todo un Discurso de su historia a la comparación de los dos edificios [...] el Templo de Salomón se convirtió en punto de referencia obligado para El Escorial, llenándolo de significado y simbología. La simbología resultaba aquí especialmente apropiada, puesto que el Rey Prudente tenía todas las características de un Salomón contemporáneo. El Escorial era la residencia del Rey Salomón español y ésta era precisamente la imagen nacional e internacional que se había ido forjando y que estaba latente al final de la vida de este gran rey [...] Para la primera generación de españoles que vivió bajo la pesada sombra del edificio, verdaderamente era el templo del Salomón español".
("El Escorial, símbolo de un rey y de una época", en El Escorial, biografía de una época. La historia, p. 15, Madrid, MEC, 1986)

A favor Juan ESLAVA GALÁN (firmando con el pseudónimo de Nicolas WILCOX) (Arjona, Jaén, 1948)


Licenciado en filología inglesa en Granada, se doctoró en 1983 en Filosofía y Letras con una tesis sobre historia medieval. Es consejero del Instituto de Estudios Giennenses. Historiador, ensayista y traductor, obtuvo el Premio Planeta en 1987 por «En busca del unicornio». Sobre el tema, había publicado antes «El enigma de la Mesa de Salomón» (Mártínez Roca, Barcelona, 1988).
Como Wilcox, habría nacido en Lagos, en 1938, y se habría graduado en historia por Oxford. Según la solapa, se trataría de un gran admirador de España, donde pasaría largas temporadas en la sierra de Cazorla. Habría viajado por todo el mundo como reportero
free lance y como productor de la BBC. Curiosamente, en la página 178 se permite la divertida frivolidad de asesinar al personaje Anastasio Cifuentes, claramente basado en él mismo (pp. 73s).
El «best-seller» (¿?) que aquí tratamos es el típico caso de literatura pseudo-histórica que explota el lado esotérico del Templo de Salomón, que tanto daño hacen a nuestra tesis de un Escorial basado en las fuentes históricas del Templo de Jerusalén, lejos del mundo mágico. Debo el hallazgo de este libro a Juan Vacas y a Rosa Collado, y el reconocimiento de su autor a
Quino y Emalagon, de Jaén (la historia completa en Amazon.
"El rey Felipe II de España conoció la historia de la Mesa de Salomón y del códice templario, y considerando que ambos le pertenecían, se empeñó en dar con ellos. Estaba obsesionado con la idea de reproducir fielmente el Templo de Salomón, la arquitectura sagrada, en su monasterio de El Escorial. Durante muchos años empleó en la investigación a dos sabios jesuitas, Juan Bautista Villalpando y Jerónimo de Prado [...] No es muy conocido que Arias Montano perteneció a una sociedad secreta denominada «Los Hijos de Dios», una sociedad secreta cristiana y a lo que parece ortodoxa que se interesó por los estudios bíblicos a un nivel entonces desconocido [...] «Los Hijos de Dios» tenían relaciones, sobre las bases de su mutuo interés en la Biblia y en el legado del rey Salomón, con otra sociedad judía más antigua denominada «Tadea Tecta», es decir, «Lámpara Tapada». No es seguro que Felipe II perteneciera a «Los Hijos de Dios», pero desde luego estaba tan interesado como ellos en el legado salomónico; este monasterio es la prueba. Su deseo era reconstruir el Templo de Salomón a partir de Ezequiel y Verginus."
(Nicholas Wilcox, La lápida templaria, p. 283 y 378, Planeta, Madrid, 1997)

A favor Luis FERNÁNDEZ-GALIANO (Calatayud, 1950)


Luis Fernández-Galiano Arquitecto y catedrático de la ETSAM de Madrid. Directos de las revistas Arquitectura viva y A&V, así como de la sección de arquitectura del diario El País. COnferenciante asiduo en Europa o América, miembro del comité Científico del XIX Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos y del Consejo de Redacción de la revista californiana Design Book Review, ha sido también comisario de exposiciones, asesor editorial, y jurado en importantes concursos nacionales e internacionales.

"[...] es verosímil que a Felipe, que fue llamado el Rey Prudente, le halagase verse a sí mismo como un nuevo Salomón: un sabio constructor hijo de un guerrero, Carlos V o David, y las estatuas de los dos reyes de Israel que flanquean la entrada a la Basílica deben interpretarse en esta clave hermenéutico-propagandística."
("Juan de Herrera, arquitecto de Felipe II", en Arquitectura Viva, p. 84, nº 39, Madrid, nov-dic. 1994)

¿A favor? ¿En contra? Jorge FERNÁNDEZ-SANTOS ORTIZ-IRIBAS


El Monasterio del Escorial y la Arquitectura, Actas del Simposium Becario en la Universidad de Cambridge, se ha especializado en el madrileño Juan Caramuel y su «Arquitectura Civil Recta y Oblicua»

"Nos aclara Caramuel que de los paradigmas bíblicos, debemos los arquitectos extraer oportunas lecciones, pero que, en ningún caso, deberemos imitarlos (ACRO. trat. V, art. IV, pp. 9-11) [...] Caramuel, al prevenir contra la mera mímesis de los bíblico (Adoptemos o no la noción de un salomonismo escurialense sobrevenido, a expensas de uno originario, habrá que coincidir con A. Bustamante García, La octava maravilla del mundo, Madrid 1984, p. 639, en que El Escorial no fue, ni pretendió ser nunca, «otro templo» sino un edificio «como el Templo de Salomón». No se olvide que la reconstrucción del templo, que entra de lleno en el espinoso terreno de la escatología judaica, carecería de sentido desde una óptica cristiana, vid. H. Nibley, «Christian Envy of the Temple», The Jewish Quarterly Review, 50, 2-3 (1959-1960) 97-123 y 229-240), y al no ofrecer más paradigma alternativo que El Escorial, nos quiere hacer llegar a la conclusión de que el monasterio es la reformulación moderna y cristiana (y por lo mismo, más directamente imitable del templo judaico. Huelga decir que, al referirnos a la lectura salomónica del Escorial, nos damos de bruces con la que sigue siendo una vexata quaestio de la historiografía escurialense, a pesar de que algunos ingenuamente, suponen que se trata de una cuestión zanjada (cfr. K. van Cleempoel, «The Escorial as an Example of the "New Architecture of the New Christian Antiquity": A Study in the Problem of Legitimation During the Spanish Renaissance», en Memory and Oblivion, ed. por R. Wessel y J. Stumpel, Dordrecht, 1999, pp. 663-670). Aún hoy la lectura salomónica del Escorial se sigue planteando preferentemente en términos herméticos, en abierta polémica con la lectura «trentina», centrada en la insoslayable voluntad ecuménica de la fundación filipina [...] No me hubiera detenido en estos ribetes polémicos que, aún sin despejar, acompañan al salomonismo escurialense de no ser mi objetivo principal escudriñar la particular versión (oblicua) que Caramuel dará del asunto en 1678. [...]
En la Mathesys [ed. latina de 1681 de la ACRO], la discusión pormenorizada del templo, dejando aparte algunas referencias dispersas, se pospone hasta la primera parte del último tratado específico, proemial. ¿Qué podría significar esta diferente ubicación? Posiblemente, Caramuel fuese consciente de una mayor receptividad del lector español a la asociación del Escorial con la temática salomónica, como parece sugerirlo la dedicatoria a don Juan José d Austria, donde se enfatiza el paralelo entre Felipe II y el rey bíblico. El manifiesto interés de Caramuel por establecer un origen paradigmático para su nueva arte arquitectónica puede parecer sospechoso. Se ha avanzado [A. Pérez Gómez] que el considerable espacio dedicado a la reconstrución del Templo de Jerusalén parece motivado por esta necesidad. Hasta se podría argumentar que, dado su afán por legitimar la arquitectura oblicua, las referencias a las fenestras obiquas del templo jerosolimitano parecen traidas a contrapelo."

Templo de Caramuel

Austriacus re rectus obiquâ: Juan Caramuel y su interpretación oblicua del Escorial», en El Monasterio del Escorial y la Arquitectura, Actas del Simposium, Instituto Escurialense de investigaciones históricas y artísticas, El Escorial (2002), pp. 389-416, especialmente en pp. 394-395 y 403)

A favor Juan GARCÍA ATIENZA


La cara oculta de Felipe II No pienso entrar demasiado en comentar este tipo de libros de fuertes tintes esotéricos. Sin embargo, no me duele reconocer que Atienza propuso antes que yo la misma tesis de la modulación de El Escorial en una trama de 19x15. Sin embargo, como ya he explicado en otro sitio de estas páginas, este hacer compositivo basado en la modulación (tan propia del renacimiento vitruviano) se explica mejor sin tanto ocultismo. Yo la he podido comprobar en la adición y combinación de la trama modular del Templo de Jerusalén, y no en una cadena de construcciones esotéricas que se remontaría a la arquitectura del prerrománico asturiano.

(Guía de la España Griálica, Arín, Barcelona, 1988 y La cara oculta de Felipe II. Alquimia y magia en la España del Imperio, Martínez Roca, Barcelona, 1998)
"[...] los más importantes constructores del Medievo, que en sus catedrales intentaron resumir no sólo los saberes de su tiempo, sino el concepto mismo que tenían de lo sagrado y que, idelamente, se encontraba expresado en las dos descripciones conocidas del Templo de Salomón contenidas en las Sagradas Escrituras [...] Felipe II asumió, a través del magno proyecto escurialense, el papel de Nuevo Salomón que muchos de sus contemporáneos llegaron a atribuirle. No olvidemos que, entre sus múltiples títulos ostentaba el de (púramente teórico, por otro lado) Rey de Jerusalén. Ésa es precisamente la intención que domina la presencial del gran rey de Israel, presidiendo con su padre el rey David la entrada al Monasterio, adoptando la misma posición que se repite en la colocación de las tumbas de ambos reyes [...] estuvo siempre en su pensamiento la posibilidad de conocer la auténtica estructura sagrada del templo que quería reconstruir, cuyas trazas estudiaron Arias Montano y el jesuita Villalpando y publicaron en sendas obras monumentales que fueron costosamente subvencionadas por el propio Felipe II."
("El pensamiento mágico del rey", en Historia 16, nº 270 (oct. 1998), pp. 55-56, Madrid)

¿A favor? ¿En contra? David GARCÍA LÓPEZ


El Monasterio del Escorial y la Arquitectura, Actas del Simposium Profesor de la Universidad Complutense de Madrid

"Todavía permanece en discusión si en la ideación del monasterio del Escorial se encontraba presente su planteamiento como remedo del Templo de Salomón o si la identificación como éste fue una asimilación posterior, más cercana a la recreación literaria y apologética. Lo cierto es que, ya desde el siglo XVI, los comentaristas [...] no dejaron de señalar, con profusión, a la construcción fiipina como equivalente del ejemplo bíblico, en paralelo a la asimilación del propio Habsburgo con Salomón, símbolo de sabiduría y templanza. [...] Los primeros elementos salomónicos del edificio paracen adiciones más tardías, y no surgen hasta 1576 ó 1577 [...]
Todo ello no obvia el profundo interés por lo salomónico que rodeó a Felipe II desde su juventud. La repetida adscripcción de Carlos V con el rey bíblico David -no hay que olvidar que la Corte Ducal de Borgoña se consideraba a sí misma, a finales del siglo XV, como «Trono de Salomón»- [M. Santucci, «Jerusalem, Rome et Constantinople dans l'oeuvre de Molinet», en Jerusalem, Rome, Constantinople. L´image et le mythe da la Ville au Moyen Age, París 1986, p. 139] fue aprovechada por la propaganda imperial para asignar a Felipe II el papel de Nuevo Salomón ya desde las tempranas fechas de su Felicissimo Viaje [...]
[...] la asociación de Felipe -que ostentaba el título de rey de Jerusalén- con el monarca bíblico será constante, y se desarrollará en todo tipo de formatos, desde pinturas a emblemas [Sebastián de Horozco, Emblemas morales, 1610, I, 34: «El gran Filipo de Austria, que segundo, / Fue de su nombre, y en valor primero, / Señor Rey y Monarca deste mundo, / Vn Ssbio Salomón David Guerrero»]; incluso para llegar a considerar su coleccionismo en el monasterio como remedo de lo salomónico [J.L. González García, Felipe II y la devoción acumulativa en El Escorial: el Templo de Salomón como "Kunstkammer" del rey-sacerdote, en El Monasterio del Escorial y la Pintura, Actas del simposium, 2001, pp. 445-465]. [...]
El viajero Diego de Cuelvis elogiaba en 1599 su paso por San Lorenzo, pues «parescio al Templo que fundó el Sabio Salomon en Hierusalem y se puede bien contar por el octavo Milagro del Mundo» [«Thesoro chorographico de las Espanna por el Señor Diego Cuelbis», BNM: mss. 18472, fol. 65v]. [...]
La llamada a convertirse en Nuevo Templo de Salomón debía ser una solución tan perfecta como la propia arquitectura del templo bíblico. [...]
Pablo de Céspedes fue un personaje] capaz de llegar a «demostrar» el origen de la Catedral de Córdoba como templo clásico con relaciones con lo hierosolimitano. [...]

Manuscrito de Céspedes sobre el Templo de Salomón, fol. 170v

Se ha resaltado que tanto Zuccaro, como Luca Cambiasso (1527-1596) y Tibaldi. los tres principales fresquistas utilizados por Felipe II para la decoración del Escorial, estaban relacionados con los ambientes italianos más proclives al gobierno español, ya fuese en Milán on en la órbita romana de los Farnese. Fue en este ambiente manierista italiano y a su concreta interpretación de una cultura y una imagen de la Antigüedad cristianizada, donde el Rey Prudente buscó unas formas que se adaptaran al ideal contrarreformista y que debían plasmarse en el monasterio de San Lorenzo [...] Por los años 80 se suele fechar la llegada al Escorial de otra de las arquitecturas salomónicas. Esta vez los dibujos de Francisco de Holanda, que consiguió Felipe II y que se conservan todavía en la biblioteca de San Lorenzo (J. Felicidade Alves, «Introducción» a la edición de Album dos Desenhos das Antigualhas de Francisco de Holanda, Lisboa 1989, pp. 2-3): el diseño de la Columna Santa realizado en Roma. El interés del portugués por la temática biblica, representada en otros escritos escurialenses como en el De aetatibus mundi imagines (por ejemplo con El Juicio de Salomón (fol. 30r.) o La reconstrucción del templo (fol. 35r.). S. Deswarte-Rosa, «De aetatibus mundi imagines» de Francisco de Holanda, Paris 1983, pp. páginas 108 y 139), llega hasta su tratado teórico. [...] Salomón se contemplaba como una prefiguración de Cristo, tal y como se utilizó en el arte medieval (C. Krinski, Representations of the Temple of Jerusalem before 1500, en Journal of the Warburg and Courtauld Institutes, 1970, pp. 1-19.) [...]
[La Arquitectura civil recta y oblicua de Caramuel] sancionaba desde su título la asimilación entre Templo de Salomón y El Escorial, en un proceso que había recorrido ya un siglo el año de su publicación [1678]."

(«Arquitecturas del Escorial y la senda de lo salomónico en España», en El Monasterio del Escorial y la Arquitectura, Actas del Simposium, Instituto Escurialense de investigaciones históricas y artísticas, El Escorial (2002), pp. 461-485, especialmente en pp. 463-467, 474-478 y 485)

A favor Ernesto GIMÉNEZ CABALLERO


Ideólogo falangista
"[El Escorial era] la ecuación catolicista, universal entre Oriente y Occidente, entre libertad y autoridad, entre racismo germánico e igualitarismo semita".
("Arte y Estado", en Semanario Escurialense, 289, p. 3, Madrid, 1984)

Convencido  Convencido Jose Luis GONZALO SÁNCHEZ-MOLERO (Madrid, 1969)


Doctor en Historia Moderna (1997) por la Universidad Complutense de Madrid, con su tesis «El Erasmismo y la educación de Felipe II (1527-1557)», dirigida por Juan Ignacio Gutiérrez Nieto. La tesis estudiaba la influencia del Erasmismo en la educacion de Felipe II, destacando cómo esta influencia se continuó en los años posteriores, hasta principios de su reinado. Aunque al Rey Prudente se le ha situado tradicionalmente en el campo de los contrarios a aquel movimiento religioso y humanístico, no ha de extrañar que, en el contexto de una corte imperial influenciada por el Erasmismo en 1527, su nacimiento fuera acogido por los círculos erasmizantes existentes en la Corte como una ocasion única para aplicar la pedagogia erasmiana para príncipes. Se buscó entre humanistas ligados a Erasmo un maestro para el joven Felipe. La eleccion de Siliceo, un nominalista, suposo una ruptura en el proceso, que sin embargo, continuó de manera latente hasta 1541. En este año se "expulsó" al Maestro de Corte y se le sustituyó por un grupo de preceptores humanistas, que crearon un plan de estudios plenamente humanístico y erasmizante. Cuando en 1545 concluyó la educacion del principe Felipe, se inició una segunda etapa de formación en la que destacó la presencia de erasmistas en su corte. Sin embargo, el gran giro de 1559, con el reconocimiento del protestantismo en Alemania y el cambio de atmósfera religiosa en España, condujo a la extinción de este "Erasmismo Filipino", faceta de un erasmismo español bien conocido.
El aprendizaje cortesano de Felipe II Obtuvo el Premio de Bibliografía de la Biblioteca Nacional en 1997 por La "librería rica" de Felipe II, estudio histórico y catalogación (Madrid, Ediciones Escurialenses, 1998). También ha publicado El aprendizaje cortesano de Felipe II: la formación de un príncipe del Renacimiento (Madrid, Sociedad Estatal, 1998).

"El tema del Templo de Salomón estuvo muy presente en las lecturas escolares del joven Felipe II. No se trataba de un interés específico por parte de su maestro y preceptores, sino de una materia de interés general en la Cristiandad, siempre obsesionada por la recuperación de Jerusalén y los Santos Lugares de Palestina, bajo dominio otomano [...] Así pues, ante la pregunta de si concibió Felipe II El Escorial como una gran recreación de su precedente salomónico, la respuesta parece que debe ser afirmativa. Aunque Checa Cremades, analizando la carta de fundación de 1565, considera que los móviles funerarios y dinásticos explican las razones íntimas de la construcción del complejo escurialense, y que sólo la propia envergadura del proyecto, al desbordar las previsiones originales, permitió la elaboración de una mitología en torno al mismo, como la «Octava Maravilla del Mundo», o como un nuevo «Templum Salomonis» (
Checa, Mecenas, p. 202), los datos arriba expuestos permiten aventurar lo contrario. En nuestra opinióm, el deseo de dar forma pétrea a la metáfora salomónica se encuentra en los mismos orígenes de la fundación de El Escorial [...] No en vano, en la traza de El Escorial se funden todas las interpretaciones: la planta del Templo visionario de Ezequiel para dar forma a los atrios del monasterio, la del templo material de Salomón se reserva sólo para la iglesia, y sobre ésta, una magnífica cúpula, reminiscencia del templo centralizado con que el Templo de Salomón fue idealizado durante siglos. El Real Monasterio constituye, dentro de esta interpretación, una restauración en piedra de la Nueva Jerusalén, concebida en la mente de Felipe II y de sus consejeros como una representación de la nueva Iglesia católica reformada. Se trataba de una variación universalista de la idea del templo surgida en torno a la conversión al catolicismo de Inglaterra. A pesar de este fracaso religioso y político, la idea persistió y encontró un nuevo acomodo en el proyecto providencialista católico que se acuñó con el advenimiento de Felipe II al trono. La restauración del templo salomónico era una manera de expresar la esperanza en la restauración de una unidad de la Iglesia, de la que el monarca español era protector y paladín principal".
("Los orígenes de la imagen salomónica de El Escorial", en las actas del Simposium: literatura e imagen en El Escorial, pp. 728s, Ediciones escurialenses, San Lorenzo de El Escorial, 1996)

En contra Juan Miguel HERNÁNDEZ DE LEÓN Correo electrónico


Dr. Arquitecto, catedrático de Estética y Composición de la Escuela de Arquitectura en Madrid.
"tras interpretaciones tan opuestas sobre el significado de la invención de El Escorial puede subyacer una cierta confusión metodológica: la de atender de forma reduccionista a alguno de los niveles de la obra como configurador en exclusiva de su contenido [...] La intencionalidad de levantar El Escorial como nuevo Templum Salomonis es un dato claro que no anula otras posibles lecturas de sus códigos iconológicos [...] En torno a la presencia de esta «idea del Templo de Jerusalén» en la traza de la obra de El Escorial no deja de ser clarificadora la aportación de Juan Antonio Ramírez sobre la diferencia entre la idea sobre el Templo («como recuerdo de un lugar y simultáneamente como un símbolo de la salvación prometida») y la morfología concreta elegida para su representación [...] El Templo de la Pintura de Lomazzo está, por tanto, más cerca ideológicamente de la idea de El Escorial que algunas otras referencias."
("Invención y traza del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial", en El Escorial. La arquitectura del Monasterio, p. 19-28, Madrid, COAM, 1986)

En contra Francisco IÑIGUEZ ALMECH (Madrid, 1901 - Pamplona, 1986)


Dr. Arquitecto, catedrático de Historia del Arte y de Historia de la Escuela de Arquitectura en Madrid y Pamplona, y académico de Bellas Artes.
"[El Patio de Comares y el de los Reyes de El Escorial] tienen parecidos de composición indudable, aunque su escala los separe totalmente". Respecto a las comparaciones hechas por el padre Sigüenza de Felipe II con el rey Salomón, cree que "no son todos en junto más que los acostumbrados elogios y simbolismos presentes en su castiza y erudita prosa [...] de otro modo lo hubiera dicho con su entusiasmo elocuente; más aún citando a otro escurialense, Arias Montano, encargado de otra reconstrucción del templo de Jerusalén, nada parecida por cierto, al Monasterio, a pesar de su intervención en que se colocasen los reyes y sus letreros [...] San Lorenzo no quiso ser una copia del templo de Jerusalén, y las semejanzas de planta que puedan existir entre las famosas «parrillas» y la planta del P. Villalpando, son las normales entre trazas y diseños renacentistas".
(Las trazas del Monasterio de S. Lorenzo de El Escorial. Discurso del académico numerario leído en el acto de su recepción pública, p. 66 y 95, Madrid, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 1965)

En contra Henry KAMEN (Rangún, Birmania, 1936)


Felipe de España Distinguido hispanista, doctorado por la Universidad de Oxford, ha enseñado en varias universidades de Inglaterra y de Estados Unidos. Miembro de la Royal Historical Society de Londres. Actualmente es profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, de Barcelona.
"Es improbable que las ideas ocultistas interviniesen conscientemente en los planes, o que el Rey haya tenido alguna intención de recrear el antiguo templo de Salomón".

(Felipe de España, p. 196, Madrid, Siglo XXI de España, 1998)

En contra George KUBLER (Los Angeles, 1912-1996)


Mr. George Kubler El renombrado hispanista George Alexander Kubler vivió en Francia y Suiza, hasta que en 1929 recaló en Yale, desde donde escribió numerosos estudios sobre la arquitectura española y portuguesa de los siglos XVI al XVIII.
"Siempre que un rey construye, surge el recuerdo de Salomón [...] la estatua que representa al rey bíblico [...] fue una idea tardía, anterior a 1580, pero ausente del primitivo dibujo herreriano de la fachada [...] la idea de los seis reyes bíblicos no halló expresión hasta el momento en que se encargó su talla a Monegro. Igualmente posterior a la edificación de El Escorial es la lujosas publicación (1598-1604) de un estudio que reconstruye con mucha imaginación el Templo de Jerusalén".

(La obra de El Escorial, pp. 69-70, Madrid, Alianza, 1983)

A favor Fernando MARÍAS (Madrid, 1949)


Fernando Marías Estudió historia del arte en la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido becario y profesor visitante, entre otras instituciones, del CSIC, Fundación Getty, Harvard y CASVA (Washington). Actualmente es catedrático de Historia del Arte de la Edad Moderna en la Universidad Autónoma de Madrid. Ha escrito más de un centenar de artículos y libros especializados, especializándose en el renacimiento toledano y El Greco, así como en Las Medidas del Romano de Sagredo y Las Meninas.

"Es lógico pensar, así pues, que con Sigüenza, Juan Bautista de Toledo, Juan de Herrera y, probablemente, Felipe II, vieran en el Escorial no como imitación y superación del Templo de Salomón, sino que consideraran este hipotético modelo sólo como un eslabón sucesivo al Arca de Noé, el Tabernáculo y el propio Templo, construcciones para las que Dios había dado instrucciones y planos y, por tanto, emanaciones de la Sabiduría Divina. Los templos y estas obras no eran arquetipos, no se imitaban sus formas, sino su sapiencia en términos de simetría, armonía, proporción [...] de principios arquitectónicos divinos que había transmitido los antiguos."
(Fernando
Marías Franco y Agustín Bustamante: "El Escorial y la cultura arquitectónica de su tiempo", en El Escorial en la Biblioteca Nacional, p. 119, Madrid, Ministerio de Cultura, 1985)

A favor Noemí MARTÍNEZ LARGO


"Para entender mínimamente esta obra hay que conocer la mentalidad de Felipe II, y lo que quiso reflejar en ella, proponiéndose levantar un conjunto comparable a las grandes obras de la Antigüedad, que fuera ejemplo para sus contemporáneos y referencia obligada en el futuro [...] El Patio de los Reyes recibe su nombre de las seis estatuas de reyes del Antiguo Testamento: Josafat, Manasés, Josías, Ezequías, David y Salomón, realizadas por Juan Bautista Monegro, como alusión a la construcción de un nuevo Templo de Salomón y a su artífice , Felipe II, teniendo esta última construcción muchas semejanzas con El Escorial".
(Monasterios de España, pp. 189-190, Madrid, Agualarga, 2000)

¿A favor? ¿En contra? Antonio MARTÍNEZ RIPOLL (Murcia, 1947)


Doctor en Filosofía y Letras, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid) y académico de la RABA de San Fernando y de la de Alfonso X el Sabio. Ha ido oscilando desde un salomonismo más o menos convencido, con aportación del conocimiento entre la disputa de dos bandos salomónicos (los biblistas italianizantes representados por Villalpando y los menos ortodoxos aflamencados cuyos mayores exponentes fueron Montano y Sigüenza), al convencimiento de que lo buscado no era el templo salomónico, sino la Jerusalén Celeste.
"Precisamente, su erección [la de El Escorial] fue la causa más o menos tácita que originó el polémico debate sobre la reconstrucción del Templo de Salomón entre Benito Arias Montano y los jesuitas Jerónimo del Prado y Juan Bautista Villalpando [...] Al rey Felipe II se le consideró, con o sin razón, un nuevo Salomón y a su magna obra arquitectónica se la vio como un nuevo Templo de Salomón".
("Pablo de Céspedes y la polémica Arias Montano - Del Prado y Villalpando", en Real Monasterio-Palacio de El Escorial. Estudios inéditos en el IV Centenario de la terminación de las obras, pp. 135-156, Madrid, CSIC, 1987)
"El Escorial movilizó en su torno -propiciados por el mecenazgo real de Felipe II- una serie de ensayos de reconstrucción del prototipo jerosolimitano del Templo de Salomón [...] ¿Cómo sino explicar convincentemente el conocimiento que el rey demostró del arquetipo jerosolimitano presentado por Villalpando, y que le sugirió la corrección y variación de varios elementos? [...] La Idea que informó el diseño o traza universal plasmada originalmente en El Escorial, y no cambiada en lo fundamental, fue la "descripción que hace la Sabiduría de la Santa Jerusalén" sugerida por el mismo Rey Felipe II a sus colaboradores, ejecutada por mano de su primer arquitecto Juan Bautista de Toledo".
("La controversia sobre la reconstrucción del Templo de Salomón entre Arias Montano y los Jesuitas Del Prado y Villalpando", en Fe y sabiduría. La Biblioteca, pp. 53-75, Madrid, Patrimonio Nacional, 1986)
El Monasterio del Escorial y la Arquitectura, Actas del Simposium "Nuestra hipótesis de trabajo potencia el simbolismo mesiánico de El Escorial y su sentido apocalíptico [...] potenciando con ello no tanto la idea esotérica del Monasterio como Nuevo Templo de Salomón (lo que ya no nos convence) cuanto su concepción y valoración escatológica como una nueva Jerusalén Celeste en la Tierra [...] El Escorial no es el Templo de Salomón, sino la Ciudad Santa de Jerusalén en la Tierra. Felipe II construyó aquí un centro microcósmico en espera de la llegada del día del Juicio, para que su padre, el último emperador ungido, consagrado y coronado, pudiera cumplir con el requisito de subir a la montaña del Calvario o al Monte de los Olivos, para hacer entrega a Dios de sus símbolos y atributos de poder".
("El Escorial apocalíptico, o la Jerusalén Celeste en la Tierra", en El Monasterio del Escorial y la Arquitectura, Actas del Simposium, Instituto Escurialense de investigaciones históricas y artísticas, El Escorial, 2002, pp. 81 y 98.)

Convencido  Convencido Luis MOYA BLANCO (Madrid, 1904-1990)


Arquitecto. Nació en un entorno familiar cultivado, con familiares arquitectos, pintores e ingenieros. Catedrático de Composición en la Escuela de Arquitectura de Madrid en 1936, donde fue director y catedrático de Proyectos entre 1963 y 1966. En 1970 pasó a enseñar Estética y Composición en la Escuela de Navarra. Académico de Bellas Artes en 1953, donde leyó el discurso "La geometría de los arquitectos griegos pre-euclidianos". Enre sus principales escritos destacan, además de los que hizo sobre El Escorial, "La arquitectura cortés" (1946), "Relación de diversas hipótesis sobre las proporciones del Partenón" y "Bóvedas tabicadas" (1947). Como arquitecto destacan su "Sueño arquitectónico" (1936-39), el Museo de América (1944), la Universidad Laboral de Zamora (1953) y Gijón (1956), la iglesia San Agustín (1955) y el Niño Jesús (1964) en Madrid, Torrelavega (1962) y el Colegio Mayor Chaminade. Fue uno de los más firmes defensores de los orígenes salomónicos de El Escorial.
"El edificio no es, a a los ojos de un arquitecto, consecuencia del vitrubianismo que el Padre Sigüenza y otros atribuyen a sus autores [...] una organización en planta que no recuerda nada a las composiciones que describe Vitrubio, ni a las que conocemos de la Antigüedad clásica, ni menos a las del Renacimiento italiano [...] este tipo de planta se encuentra en Siria, realizada en varios Alcázares -Mxatta, Balkuvara, Ukhaidir- durante la alta Edad Media, entre los siglos VII y IX probablemente (aunque algunos autores dan fecha anterior, hacia el año 400 para Mxatta). En España, el conjunto del patio y la sala de Comares, en la Alhambra, reproduce la composición del eje central de estos alcázares sirios que es también la de otros más recientes repartidos por el mundo islámico medieval. Y precisamente esa parte de la Alhambra es la misma composición del eje central de El Escorial, y con las mismas proporciones (en la planta) [...] Este esquema [el del Templo de Villalpando] debió ser preparado ya desde el principio de los estudios, y por lo tanto, para servir en el trazado de El Escorial. Puede creerse esto, con cierta seguridad de no equivocarse, mediante el examen de las magníficas láminas que lleva la obra [...] Parece que lo sucedido fuese esto: primero, se establecen dos principios -que se han de mantener hasta el fin-, que son la imitación y mejora del Templo de Salomón, y el estilo "greco-romano", o sea el manierismo; segundo, se decide que, puesto que el Templo de Salomón está ya mejorado y ampliado por el de la visión de Ezequiel, sea éste el que sirva de modelo; tercero, los padres Prado y Villalpando proporcionan los datos del de Ezequiel a un magnífico arquitecto -probablemente Juan Bautista de Toledo- para que trace unos planos; cuarto, este arquitecto, formado en Italia, completa con temas manieristas todo lo que falta en la descripción de Ezequiel para hacer un verdadero proyecto [...] quinto, el proyecto de Templo Ezequiel resulta estupendo, pero algo vacío [...] se encuentran las bases formales en la propia España: para los cuerpos laterales, en los hospitales -tal como descubrió Zuazo-; para el eje central, en la alberca de la Alhambra; para la decoración arquitectónica en el sistema español de portadas superpuestas; finalmente para cada aspecto del edificio se buscan precedentes en castillos, alcázares y monasterios españoles."

Alcáceres de Oriente Próximo


("La composición arquitectónica en El Escorial", en Arquitectura, 56, pp. 6-19, Madrid, COAM, ago. 1963)
"[...] lo que les interesa concretamente a los autores de El Escorial es el propio Templo, y ese interés tiene un fin práctico: se trata de saber cómo fue, para hacer otro edificio mejor y más grande [...] El deseo, y casi la necesidad, de superar la obra de Salomón, como la Nueva Ley lo hace con la Antigua, se logró aquí, como mil años antes se había conseguido en Santa Sofía [...] La absorción de la arquitectura del Templo de Salomón por la obra de Felipe II no fue una metáfora, sino una realidad hecha efectiva hasta donde alcanzaron los conocimientos sobre la arqueología del Oriente Medio, vigentes en el siglo XVI [...] Del Templo de Salomón no se conocía nada, aparte de las descripciones en varios lugares del Antiguo Testamento [...] No es posible, por tanto, decidir hasta dónde se parece El Escorial al antiguo Templo. Pero sí es notable que la organización del edificio de Felipe II reproduzca fielmente la de varios alcázares del Oriente Medio [...] los monumentos árabes en España no reflejan en sus conjuntos tal tipo de composición, aunque sí lo hacen en algunas partes importantes [...] ningún precedente se encuentra para el conjunto de la composición y su articulación [...] Podría concluirse que el edificio muestra un estilo bíblico-oriental que se fue haciendo clásico, en tanto que las fuentes literarias indican lo contrario: un estilo clásico que recibió un ropaje bíblico".
("Caracteres peculiares de la composición arquitectónica de El Escorial", en El Escorial, I, pp. 155-180, Madrid, Patrimonio Nacional, 1963)
"Como en el Templo de Salomón, en este edificio no podía entrar animal alguno, según explica Sigüenza con toda precisión; en consecuencia hubo que construir el edificio de la Compaña [...] muchas veces se refiere al Templo de Salomón como modelo que influyó en todo, hasta en la organización de los trabajos de la construcción. Arias Montano debió tener mucha parte en este aspecto. Las ideas de Sigüenza entrañan una contradicción que se salva suponiendo el Templo de Salomón de estilo romano, como aparece en la interpretación de Ezequiel según Villalpando y del Prado; dicen que Salomón, inspirado por Dios, no podía desconocer la «verdadera arquitectura»"
("Centenario de El Escorial", en Ideas y diseño. La Arquitectura, pp. 13-22, Madrid, MOPU, 1986)

A favor Pedro NAVASCUÉS Correo electrónico


Catedrático de Historia del Arte de la Escuela de Arquitectura, en la Universidad Politécnica de Madrid
"También cree que la mezcla de lo real y lo sagrado en torno al Rex-Sacerdos confluyen en un nuevo Templum Salomonis o Civitate Dei, apoyándose de nuevo en el Padre Sigüenza, en la presencia de los Reyes de Judá en la fachada de la Iglesia con sus inscripciones, en la relación de la fábrica escurialense con las reconstrucciones, a posteriori, de su bibliotecario Arias Montano y el alumno de Herrera, el jesuita Villalpando, con similitudes reconocidas."
(Monasterios de España, I, pp. 107 y 115, Madrid, Espasa Calpe, 1991)
"Su nombre [el de Felipe II] vendría a sumarse al de aquellos reyes y emperadores que, como Salomón o Justiniano, dejaron memoria en la historia [...] Desde muy pronto se introdujo en el proceso interpretativo de El Escorial el símil entre la obra del monasterio y la del bíblico Templo de Jerusalén, forzando así la obligada comparación entre ambos reyes, el sabio Salomón y el prudente Felipe [...] Esta obra [la de Villalpando] y la reconstrucción del Templo de Salomón hecha por Arias Montano en la Políglota Real (1572), fueron conocidas por Felipe II y Herrera, formando con el proyecto del Monasterio un triángulo dentro del que se ha ido tejiendo, a lo largo de la historia, un discurso teórico de importante calado sobre la forma, medida y proporción del templo perfecto [...] Si se tiene en cuenta que Felipe II costeó la edición de las obras de Arias Montano y Villalpando; que Villalpando fue discípulo de Herrera y éste probablemente inductor de la obra de aquél; que el gran hebraísta Benito Arias Montano fue persona muy ligada a Felipe II y al monasterio, bien como su bibliotecario, bien como inspirador de algunos programas iconográficos, como pudiera ser el de los Reyes de Judá en la fachada de la iglesia; que una y otra obra incorporan, además del texto teórico-descriptivo, unas interesantísimas láminas grabadas con plantas, secciones y alzados del templo de Salomón, etc., puede entenderse como muy probable que se haya producido un transvase de ideas entr aquellos modelos del templo ideal y perfecto y el planteamiento general del monasterio escurialense, y viceversa. Ello no quiere decir que haya que hacer depender unos de otros sino que se convierten en telón de fondo conceptual de la empresa de Felipe II en El Escorial. Aclaremos, igualmente, que entre EL Escorial y el Templo de Salomón en las versiones mencionadas, no hay tanto un parentesco formal como una comunicación de ideas en las que Dios, el rey y la Arquitectura forman una trilogía plena de resonancias político-religiosas [...] La fachada de la iglesia del monasterio es la primera que nos invita a pensar en este significado salomónico [...] después de David, Salomón y demás Reyes de Judá la mención del rey Felipe II en el pórtico [en los medallones] no deja duda sobre lo que tiene El Escorial de bíblica emulación. "
(El Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, pp. 9, Madrid, Lunwerg, dic. 1994). En este libro, publicado pocos meses después de la lectura de mi tesis (perteneció al tribunal que la juzgó) matizó su tesis anterior, dedicándole un capítulo completo: «La iglesia, nuevo Templo de Salomón» (pp. 36-42), aunque negando un posible parentesco formal, que reduce al terreno de las ideas.

A favor Lian O'CONALLY PAUMMELL (Dublín, 1960)


Uno de los más conocidos novelistas irlandeses actuales, experto hispanista especializado en Ilustración y creador de numerosos best-sellers. Se doctoró en la Universidad de Cambridge con una interesante tesis sobre la infancia de doña Begoña de Lucientes, tía de Goya y sorda como él. De alma bohemia y viajera, vivió durante 15 años en Madrid, donde se dedicó principalmente a devorar todos los libros sobre templarios que cayeron en sus manos y a saborear la vida nocturna madrileña. Ya recogido, vive entre Madrid y Zamora con una bella española. Lian O'Conally Paummell

[Ventura Rodríguez a Goya:] "Cuando el gran arquitecto Herrera formaba en la logia de Trasmiera, cuyas tenidas se hacían en Santa María de Bareyo, no era ése el único trabajo masónico que ocupaba sus esfuerzos. También transitaba en el Arte Real conduciendo al rey Felipe por los modos del mayorquín Lulio en la búsqueda de la Gran Obra. La construcción del Templo, el símbolo final de nuestros trabajos, hizo que en El Escorial el rey y el arquitecto crearan un crisol telúrico donde se fundiera el espíritu de un rey que quería serlo de todo el mundo para renacer como el hombre sabio que tiene el poder porque conoce el hombre del Innombrable. Bien lo sabía otro iluminado como Arias Montano, que retrataba a Felipe como rey Salomón en su obra. Los primeros trabajos encargados por el rey a Villalpando y Jerónimo de Prado permitieron sólo la traza por donde luego andarían la fuerza del rey y la sabiduría del arquitecto para alcanzar la belleza poderosa del nuevo Templo. El nuevo axis mundi."
(Conspiración. Un thriller histórico en la España actual, p. 85; pról. de Manuel Ayllón, Foca, Madrid, 1999)

A favor Juan Antonio RAMÍREZ DOMÍNGUEZ (Málaga, 1948) Correo electrónico


J.A.Ramírez Estudió arte en las facultades de Filosofía y Letras de Murcia y Complutense de Madrid. Catedrático de Historia del Arte en la Universidad de Málaga, Salamanca y actualmente en la Autónoma de Madrid, ha desarrollado su actividad docente e investigadora en diversas universidades españolas y extranjeras (Warburg Institute en Londres, Columbia University en NY, Université de París IV y The Getty Center en LA). Gran experto en cuestiones salomónicas, especialmente en el estudio de las evocaciones del Templo en la pintura y arquitectura.

"Dejando a un lado momentáneamente la cuestión polémica de si en el diseño inicial del Monasterio de El Escorial existió una intención salomónica, sí parece evidente al menos el deseo del monarca de utilizar la obra de Villalpando como una justificación a posteriori del monasterio [...] El paralelismo entre las láminas de El Escorial y las del Templo de Salomón tiene muchas lecturas: la más fácil es suponer que así se presentaba al rey católico como un nuevo Salomón. También podemos aceptar que al exhibir las diferencias entre los dos edificios (algo mucho más palpable al emplear para ambos el mismo sistema de representación) se acentuara la «prudencia» de Felipe II [...] Enfatizando públicamente las diferencias entre su Monasterio y el antiguo Templo de Salomón, el rey aumentaba su prudencia [...] no parece que el anciano monarca se deleitara comprobando la hipotéticas semejanzas entre el Templo y el Monasterio de El Escorial, sino más bien todo lo contrario. A estas alturas de su reinado, después de tantos fracasos políticos y militares, la gloria de Salomón se consideraba inalcanzable, su Templo irrepetible y la Tierra Santa irrecuperable. Ya que no era posible ejercer como rey efectivo de Jerusalén (no olvidemos que poseía la soberanía nominal), custodiaría con celo las llaves de su maqueta."
(Dios, arquitecto, pp. 27s y 224s, Madrid, Siruela, 1994)

A favor Javier RIVERA BLANCO


Palentino, de raices leonesas y vallisoletanas, es Doctor y Profesor de Historia del Arte en la Universidad de Valladolid. Gran experto en el arte de los siglos XVI y XVIII en Castilla y León, especialmente en la arquitectura cortesana).
"Así pues y como está probado, a Juan Bautista de Toledo se debe la disposición general del cuadro laurentino y «cuando un edificio tiene una referencia simbólica, ésta viene generalmente reflejada en el trazado de su planta, que es lo que principalmente determina su carácter», por lo que no se puede enajenar de la búsqueda gráfico-estética de la representación de El Escorial como el Templo de Salomón".
Rivera señala como en la «Regole di Architettura di Bartolomeo Ammanati e Giuseppe Valeriano», publ. por Antonii Possevini Mantuani, S.I., Bibliotheca selecta de Ratione Studiorum, Venetiis, MDCII (1603), vol. II, pp. 286-291, en el capítulo XVII: «An aedificandi ratio petit debeat ex uno Vitruvio. Nun item ex Salomonici Templi, quae olim extabat, extructura» tiene una alusión a Juan Bautista de Toledo como arquitecto de Felipe II.
"Así nacieron esas piedras y maderos cada uno de los cuales proclamaban al fundador [...]el centro de sabiduría porque era un nuevo Salomón y un hombre del humanismo [...] Un Vaticano Ibérico que es a la par la summa de los conocimientos de la época, el símbolo de la Contra-Reforma, la recreación de un nuevo Salomón y el punto de inflexión de la cúltura hispánica desde el Renacimiento al Barroco".
(Juan Bautista de Toledo y Felipe II. La implantación del clasicismo en España, pp. 43, 64, 289 y 359, Valladolid, Universidad de Valladolid, Departamento de Historia del Arte, Caja de Ahorros Provincial de Valladolid, 1984)

A favor César RUIZ-LARREA CANGAS


Profesor de Proyectos de la Escuela de Arquitectura de Madrid (Universidad Politécnica de Madrid).
"Estoy convencido de que ese inmenso cubo [el de la bóveda del coro] atesora los auténticos planos del Templo de Salomón, celosamente guardados por el rey Felipe y que por fin consiguió realizar en la desnuda serranía madrileña. El Escorial no imita el Templo de Salomón. El Escorial lo construye exitosamente mediado el siglo XVI merced a esa información original que compartían el rey y su arquitecto. Es por tanto esa obsesiva búsqueda de referencia a un modelo cuya traza proviniera de un modelo superior, orden del universo lo que le imprime de algún modo es aconciencia."
("Críticas y críticos 400 años después. A modo de presentación", en El Escorial. La arquitectura del Monasterio, p. 6, Madrid, COAM, 1986)

Convencido  Convencido René TAYLOR (Muerto en 1997)


Fue discípulo de Wittkower en Londres y profesor de Arte en Universidades europeas y americanas. Director del Museo de Arte de Ponce (Puerto Rico) desde 1962. Sus trabajos sobre la contribución jesuítica al Barroco, la arquitectura de Villalpando y los aspectos mágicos y herméticos de El Escorial son ampliamente conocidos.
"Otra cuestión que inevitablemente provoca la amistad entre Villalpando y Juan de Herrera es la de la posible influencia de estas ideas acerca del Templo de Salomón en la traza de El Escorial. Claro está que Villalpando no pudo haber influido en los diseños de Juan Bautista de Toledo, ya que éste había dado comienzo a su famosa obra años antes de emprender Villalpando su reconstrucción. Sin embargo, se sabe que el templo, el supremo arquetipo, llenaba mucho el pensamiento de Felipe II mientras concebía el proyecto de edificar El Escorial. Fray José de Sigüenza lo califica de "otro Templo de Salomón..." [...] Tal semejanza no puede ser accidental. Es probable que ya se había intentado años antes reconstruir el templo en sus líneas principales, pero que le cupo al jesuita elaborar el proyecto con todos sus detalles. Sin embargo, la falta de datos concretos no permite dogmatizar sobre esta cuestión, que por la importancia que reviste merece ser investigada a fondo."
("El padre Villalpando (1552-1608) y sus ideas estéticas. Homenaje en su cuarto centenario", en Academia. Anales y Boletín de la R.A.B.A. de San Fernando, 3ª ep., vol. I, p. 421, Madrid, 1952)
"Generalmente, hoy se acepta que el punto de partida del diseñador o diseñadores de El Escorial debe haber sido alguna "idea", que proporcionó al edificio su simbolismo fundamental. No obstante, se ha estado menos de acuerdo en lo que era precisamente esta «idea». Hace unos años, el autor de este texto sugirió brevemente que no se trataba de otra cosa que el Templo de Salomón [...] Existen varios indicios que parecen reforzar esta tesis [...] la planta en ángulos rectos, la posición de la iglesia dentro del conjunto y la presencia en la fachada de las efigies de los reyes de Israel. Tenemos además la afirmación en este sentido del Padre Sigüenza. Se refiere a El Escorial como «otro Templo de Salomón, al que nuestro patrón y fundador quiso imitar en esta obra». Se ha querido restar importancia a las palabras del fraile alegando que sólo se trata de un símil [...] La idea desde luego dista mucho de ser nueva o insólita. El «salomonismo» fue un concepto ampliamente difundido en aquella época [...] Battisti ha subrayado la importancia de la figura de Salomón como el móvil simbólico de las empresas constructoras de [Nicolás V, Sixto IV, Pío II, Paulo II y, sobre todo, Julio II. Sería sumamente ingenuo tratar de mantener que a Felipe II no se le hubiera ocurrido equipararse con el rey Salomón antes de 1561 [...] Existen casos bastante inverosímiles de ello, como el de Enrique VIII una generación antes [en un cuadro de Hans Holbein] [...] En 1571 en la edición 16ª de la Humane Salutis Monumenta de Arias Montano el grabador de la plancha 24 ha dado al rey Salomón los rasgos faciales de Felipe II"

Salomón sin barba Salomón con barba

"Así como Salomón había recibido de su padre David el encargo de erigir el Templo de Jerusalén de acuerdo con las trazas que le entregó, Felipe recibió del suyo la encomienda de proveerle de un mausoleo propio de su preclara estirpe. No sería exagerado decir que todo el origen de El Escorial respira Salomonismo [...] Se puede remontar el origen de la ecuación Escorial-Templo a por lo menos el año 1563, fecha de la colocación de la primera piedra del monasterio. Suministra la evidencia la medalla que en ese año acuño Jacome da Trezzo [...] es posible, por no decir probable, que también encierre una referencia al templo de Jerusalén [...] Existía en la biblioteca de Juan de Herrera una obra con el título de Copia del tratado que se hizo del Templo de Salomon, manoescrito [...] Al considerar El Escorial como una especie de trasunto o «copia» del Templo de Jerusalén, hay que tener presente que nunca se buscó elaborar una versión fiel o vera imago del prototipo salomónico. El culto a las reproducciones exactas pertenece al siglo XIX. El siglo XVI no pensaba en esos términos. El Escorial no fue concebido como un ejercicio teórico; debía cumplir una serie de funciones prácticas."


Arquitectura y magia El cubo del coro de El Escorial   ("Architecture and magic. Considerations to the Idea of the Escorial". En Essays on the History of Architecture, presented to Rudolf Wittkower, Londres, Phaidon, 1967; ed. esp. "Arquitectura y magia. Consideraciones sobre la idea de El Escorial", en Traza y Baza, 6, pp. 5-62, Barcelona, 1976. Ed. post. Madrid, Siruela, 1992)

"Aunque se suele mantener que la ecuación Templo-Escorial es algo muy tardío, es de dudar que fuera así. Sería absurdo pensar que Felipe II, cuyo interés por la arquitectura remontaba por lo menos a sus catorce años de edad, desconociera estas ideas y que sólo se preocupaba por las formas de la arquitectura y nada por su significado [...] Todo el origen de El Escorial respira salomonismo. Así como Salomón había recibido de su padre David el encargo de erigir el Templo de acuerdo con las trazas que le entregó, Felipe II recibió del suyo, el emperador Carlos V, la encomienda de proveerle de un mausoleo digno de su preclara estirpe. La semejanza entre ambos casos queda reforzada por el hecho de que los cuatro soberanos ostentaban el título de rey de Jerusalén".
(Dios, arquitecto, J. B. Villalpando y el Templo de Salomón, p. 208, n. 67; ed. J.A. Ramírez, con otros autores, Madrid, Siruela, 1991)

Convencido  Convencido Cornelia VON DER OSTEN SACKEN (1950-1982)


Investigadora alemana, presentó su tesis doctoral en la Universidad de Munich sobre el significado profundo de El Escorial.
"Llama la atención que la mayoría de los cronistas recurran al tópico de «Felipe II, el nuevo Salomón» y «El Escorial, el nuevo Templo Salomónico». No se sabe en qué año apareció este lugar común ni quién lo empleó por vez primera, pero está presente desde las primeras crónicas conocidas; así por ejemplo, en la «Descripción» de Juan Alonso de Almela (1594) y en las «Memorias» de Fray Juan de San Jerónimo (1591). Mientras que en algunos relatos el fundador y la obra son apostrofados sencillamente como «Nuevo Salomón», en otros encontramos comentarios prolijos. El más explícito es aquí también José de Sigüenza que, acontinuación de la historia de la obra y de su descripción, dedica todo un capítulo a comparar este edificio con otras construcciones famosas, principalmente con el Templo Salomónico [...] Hay muchos ejemplos de este tipo. Felipe II lleva el título de «rey de Jerusalén» [....] Los puntos de apoyo que permitieron a los contemporáneos ver al rey español efectivamente como un nuevo Salomón podrían ser los siguientes [resumimos]: No se debe afirmar desde un principio que los mencionados rasgos comunes sean propios exclusivamente de El Escorial -existen algunos «eo ipso» entre esa «acrópolis político-religiosa» y la ciudad de Salomón en lo relativo a su unión de templo y palacio- ni tampoco que se trate de una idea consciente y deliberada por parte de Felipe II [...] Las [re]construcciones del Templo de Villalpando y Arias Montano surgieron, por así decirlo, a la vista de Felipe II y fueron financiadas por él [...] [Las semejanzas entre el Escorial y los alcázares de Siria] se deben al hecho de que los palacios de los omeyas, por su parte, tienen su origen en los campamentos fortificados que los romanos construían en sus provincias [...] En el único fresco figurativo de todos los recintos del convento nos encontramos al rey Salomón. Las celdas, el refectorio y la capilla del convento no tienen ninguna clase de frescos y las bóvedas de la sacristía y de la sala capitular están decoradas con frescos únicamente ornamentales (grutescos, rosetas y otros adornos), en el esquife de la bóveda de la habitación del prior de la planta baja del gran claustro está representado el juicio de Salomón [...] De la misma manera que el fundador emula a Salomón, así también el representante elegido por el fundador, el prior, ha de tener siempre el mismo modelo ante los ojos. También a él han de guiarle la sabiduría y la justicia [...] Donde más claramente se ve la intención del fundador de legitimarse como «Nuevo Salomón» es en la «galería de reyes» de la fachada de la iglesia [...] En vista de que estas seis estatuas sobre la entrada principal de la fachada occidental, aparte de la del santo titular San Lorenzo, constituyen el único adorno figurativo del exterior de El Escorial, hay que suponer que se les confiere gran importancia."
(San Lorenzo el Real de El Escorial. Studien zur Baugeschichte und Ikonologie, 1979; El Escorial. Estudio iconológico, pp. 119-136, Madrid, Xarait, 1984)

A favor Santiago SEBASTIÁN LÓPEZ (Villarquemado, Teruel, 1931 - Valencia, 1995)


Licenciado en Historia de América en Sevilla y Madrid, doctorándose en Historia del Arte en la Complutense de Madrid. Se formó con Diego Angulo en el Instituto Diego Velázquez (Madrid, CSIC). Estuvo pensionado en Heidelberg (Alemania) y becado en Yale. Profesor titular de las Universidades de Valle (Cali, Colombia), Palma de Mallorca (desde donde dirigió la revista "Traza y Baza", tan importante en el desarrollo de la iconología en España), Barcelona y Córdoba. Finalmente fue director del Departamento de Historia del Arte en la Universidad de Valencia, ciudad donde murió. Santiago Sebastián

Sobre el fresco de Salomón y la reina de Saba en la biblioteca, en el que ésta confiesa su interés en conocer a un hombre tan sabio, opina: "Fácil es de suponer que semejante testimonio bíblico fue más que suficiente para conceder a Salomón en la Antigüedad y en la Edad Media el título de mago por excelencia y aún el de maestro del arte cabalístico. En este conjunto nos interesa esta referencia salomónica porque viene a subrayar el papel de esta Biblioteca como Templo de la Sabiduría [...] No podía faltar en un centro como El Escorial, con tantas resonancias salomónicas y como vínculo importante en la transmisión de la sabiduría que Dios reveló en el Sinaí"
("El Escorial como Palacio emblemático", en Real Monasterio-Palacio de El Escorial. Estudios inéditos en el IV Centenario de la terminación de las obras, pp. 101-102, Madrid, CSIC, 1987)

A favor GUÍA VISUAL DE PINTURA Y ARQUITECTURA


Ana Chávarri y otros, El País-Aguilar, Madrid, 1997
"Parece inspirarse en la tradición de hospitales cruciformes, con elementos del Renacimiento italiano y siguiendo como referente la idea que se tenía del Templo de Salomón".

A favor GEO


Pablo Colado y otros, G y C España Ediciones, nº 149, p. 145, Madrid, Junio 1999
"El monasterio es una ciudad sagrada [...] La idea de Felipe II, registrada en los documentos fundacionales, era la de construir un recinto sagrado, aislado del mundanal ruido, donde descansaran los restos de su padre, el emperador. [...] Su antecedente mítico hay que buscarlo en el Templo de Salomón".


Parecidos entre la reconstrucción del Templo de Salomón de Villalpando y El Escorial

Por otra parte, debemos reseñar en un capítulo aparte las muchas páginas en que se ha estudiado la posible relación con la obra de Villalpando, ya sea por su origen común salomónico o por su parecido formal, incluso salvando la diferencia de fechas entre ambos proyectos.

Moya creía posible la influencia por vía indirecta de las láminas del Templo de Ezequiel de Villalpando, cuyas primeras pruebas pudieron ser contemporáneas al monasterio. Como no parece posible que los alcázares sirios que tanto se parecen al Monasterio fuesen conocidos por los hombres de El Escorial, Moya explica las coincidencias por los orígenes tipológicos comunes de la arquitectura oriental. Los principios de El Escorial estarían en la imitación del Templo de Salomón, en su mejora y ampliación del Templo de la Visión de Ezequiel. El autor llega a insinuar que el estupendo y desconocido arquitecto que hizo los primeros diseños para el libro de Prado y Villalpando fuera el propio Juan Bautista de Toledo: "En ellas se ve una arquitectura muy interesante, sin precedente; pero que, observándola bien, puede serlo de El Escorial, antes que en éste apareciesen las «impurezas de la realidad», y antes también de que apareciesen los chapiteles y las pizarras" (Composición, p. 9). Pero el Monasterio no sería un modelo ideal no construido. Mientras Prado y Villalpando estudian un templo irreal y algo vacío, el rey, la corte y los jerónimos exponen las necesidades de las que proviene la realidad constructiva de Toledo y Herrera.

El arquitecto Hernández León cree que "comparada con la del Monasterio, la real o la de sus propuestas, la relación no deja de estar limitada a un similar esquema generador, de parecida importancia a los antecedentes tipológicos propuestos por Mor Moya o Zuazo".

René Taylor señaló que las fachadas tienen en ambos edificios una complicada superposición de órdenes de aire más plateresco que romano (Villalpando; ideas estéticas, p. 416-422). A los lados de la fachada, se dibujan unas logias adinteladas, que formarían un conjunto semejante al de la fachada Sur de El Escorial con la Galería de Convalecientes. El estilo muestra, en palabras de Taylor, una corrección casi académica, muy lejos de las estridencias y caprichos del manierismo inicial de Miguel Angel, Giulio Romano y Machuca. Taylor tenía claro que Villalpando no pudo influir en los diseños de Toledo, pero ello no quitaba que Felipe II estuviera interesado en el tema mucho antes. Incluso encuentra parecidos formales entre las dos plantas: "Si se suprimen los tres patios interiores del templo que miran hacia el oriente, nos quedamos virtualmente con el plano de San Lorenzo. El lugar que ocupa el santuario del templo es el mismo que ocupa la iglesia en el conjunto escurialense, y los patios restantes están también dispuestos de manera casi idéntica. Tal semejanza no puede ser accidental. Es probable que ya se había intentado años antes reconstruir el templo en sus líneas principales, pero que le cupo al jesuita elaborar el proyecto con todos sus detalles". En Arquitectura y magia (p. 30) sólo señalaba que los paralelismos con el arquetipo divino eran de naturaleza puramente simbólica: "Nunca se pretendió hacer una transcripción literal del divino arquetipo. Por lo tanto, sería inútil buscar en el texto bíblico una identidad de forma y dimensiones. No obstante, es evidente que existían ciertos paralelismos y el Padre Sigüenza cita algunos de ellos [...] La explicación más verosímil es que el parecido se debe a que ambos proceden de la misma idea básica, modificada en el caso de El Escorial por consideraciones prácticas".

Para Chueca, sin embargo, es más verosímil pensar en las influencias del monasterio sobre las trazas del Templo, que en lo contrario: "lo curioso es que el templo de Jerusalén según lo interpreta Villalpando tiene no pocos puntos de contacto con El Escorial, cosa no inverosímil, pues parece que el sabio jesuita pidió ayuda a Juan de Herrera para penetrar en el laberinto de las descripciones arquitectónicas del Profeta" (Piedra profética, p. 19).

Fernando Checa cree también que Villalpando "pretendía reconstruir la verdadera imagen del templo hierosolimitano, inspirándose ciértamente, y ahí están los grabados para demostrarlo, en el edificio escurialense" (Arquitectura del Renacimiento, p. 321).

J. A. Ramírez piensa también que los diseños del jesuita están influidos por la estética de Herrera, de quien había sido discípulo como arquitecto (Construcciones ilusorias, p. 120). También establece un cuidadoso estudio de la representación formal del libro de Villalpando y las «estampas» de Herrera, concluyendo con su intencionado parecido formal en cuanto a su representación gráfica, sobre todo "teniendo en cuenta que la primera idea no era publicar los tres inmensos volúmenes, sino un sencillo opúsculo literario que daría breves explicaciones a las excelentes láminas del templo (Dios, arquitecto, pp. 28s).

Para Osten-Sacken, las dos plantas se basan en la misma concepción ideal, que en el caso de El Escorial está adaptada a las necesidades prácticas, aunque se encuentran similitudes más allá de la planta: "Los dos edificios se levantan sobre altos muros de terraplenamiento divididos por nichos de arcadas, que en El Escorial no sobrepasan una medida realista y funcional y que, por el contrario, en Villalpando son tres veces más altos que la propia obra; la misma sucesión monótona de ventanas rectangulares en el piso del zócalo y en otros cuatro pisos separados por una cornisa; en El Escorial se suprime el quinto piso debido a los tejados de pizarra; el piso principal se continúa en Villalpando a ambos lados en columnatas, que en El Escorial se corresponden ópticamente con la galería de Convalecientes del Oeste. Las construcciones de cimentación sobre las que se asienta el jardín de los monjes de El Escorial sirven en Villalpando, según se desprende de una inscripción, para posibilitar mayores antepatios al templo [...] elevación de las esquinas y de las "zonas articuladas" del esquema de retícula, y el santuario o la iglesia destacando en el centro" (Estudio iconológico, p. 127).

El parecido formal de la planta se debería según Antón Capitel al uso decidido en los dos casos del tradicional sistema compositivo de crujías en torno a patios o claustros: "los vacíos son los que están arquitectónicamente configurados, los que definen el espacio, tanto planimétrica como figurativamente, los que arquitectónicamente están más «llenos»" (Planimetría y tradición, pp. 74s).

Kubler destaca que "Villalpando fue discípulo de Herrera, y su reconstrucción revela la influencia de las trazas escurialenses en muchos aspectos. No es probable que el rey conociera la obra de Prado antes de que el jesuita partiera para Roma en 1592. A pesar de su grandiosidad, los apocalípticos alzados y plantas del Templo realizados por Villalpando están tan lejos de la arquitectura del Monasterio como las visiones de William Blake lo están de los dibujos técnicos de un ingeniero" (La obra de El Escorial, p. 70).


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